Fujimorismo contra la libre expresión

Sin importarle la lluvia de críticas, el fujimorismo en el Congreso sigue impertérrito en el proyecto de ley para regular los medios de comunicación.

El proyecto de ley presentado por las congresistas Úrsula Letona y Alejandra Aramayo prohibía que sean directores, editores o accionistas de televisoras, radioemisoras y prensa escrita sentenciados o investigados por corrupción. Además, creaba una “veeduría ciudadana”, pero a cargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Ante las críticas, Letona y Aramayo eliminaron la “veeduría ciudadana” y quitaron la prohibición para investigados por corrupción, que era contraria a la Constitución de 1993. Una pulida más, un nuevo proyecto de ley, pero las críticas no cesan. Letona y Aramayo aseguraron que no modificarán más la iniciativa legislativa conjunta.

En mensaje publicado por la red social Facebook, Doña Keiko F., ex congresista, dos veces candidata presidencial, hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori y lideresa del fujimorismo, ha respaldado a Letona y Aramayo. Incluso contra las opiniones de periodistas fujimoristas o filo-fujimoristas. “¡Hay que acabar con los corruptos escondidos en los medios de comunicación!”, señaló la señora. Más de un fujimorista fanático se habría emocionado con aquella expresión.

No obstante, la lucha contra la corrupción no sería la verdadera motivación de Doña Keiko y el fujimorismo. Entonces, ¿cuál sería?. Quizá este ejemplo histórico nos lo responda: en 1945, a poco de iniciado el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, senadores y diputados del APRA, quienes dominaban el Congreso, aprobaron una nueva Ley de Imprenta para regular la prensa escrita. Cabe señalar que hubo una ley igual de 1939, que reemplazó a otra ley aprobada en 1930 y la cual sustituyó a la Ley de Imprenta de 1823.

La ley aprobada por senadores y diputados apristas era simple. Endurecía las penas existentes por delitos de imprenta, pero dos artículos adicionales eran polémicos: la obligación de los diarios a publicar la nómina de accionistas y la facultad de la Corte Suprema de Justicia para clausurar diarios y revistas que “atenten” contra la democracia. La ley fue pensada contra los grandes diarios (oligárquicos) El Comercio y La Prensa, a quienes el APRA veía como “enemigos políticos” para acceder al poder y quería “neutralizarlos”.

El Comercio y La Prensa sacaron gente a las calles de Lima para protestar contra esta ley. Especialmente, estudiantes universitarios. Sindicatos y militancia apristas contraatacaron y hubo feroces manifestaciones y disturbios, con heridos, detenidos y hasta un fallecido. Al final, el APRA reculó y aprobó otra ley en el Congreso eliminando el artículo sobre las clausuras.

Como el APRA en 1945, probablemente, los fujimoristas en 2017 recularían si aprueban el proyecto de ley (el Presidente de la República dijo que no lo promulgaría), que parece pensado contra los grupos El Comercio, La República, Plural (América TV y Canal N), Enfoca (Latina TV) y RPP. Así le ocurre a quienes desafían la libertad de expresión.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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