El último fin de semana en Andahuaylas hubo un multitudinario mitin político.
Era el mitin del ex mayor Antauro Humala, quien estuvo preso desde 2005 por la sangrienta asonada de Andahuaylas contra el gobierno de Alejandro Toledo y fue recientemente excarcelado. “Antaurito” (me fascina llamarlo así) había dicho al salir de la cárcel que regresaría a Andahuaylas y lo hizo.
Al ver las imágenes de la concentración de personas, donde seguramente asistieron muchos curiosos, algunas voces de los sectores “de derecha” han comenzado a temblar de miedo, porque “Antaurito” ha reafirmado su intención de convertirse en candidato presidencial para las siguientes elecciones generales. Hace mucho tiempo que las plazas públicas no son un medidor político de una posible intención de voto. Antes de aspirar a cualquier cargo de elección popular, “Antautiro” debe terminar de cumplir su condena, que finaliza en 2024. Él fue excarcelado, no perdonado.
¿Qué dijo “Antaurito” en su mitin?. Primero, reivindicó su fallida asonada y “se burló” de los efectivos de la Policía Nacional asesinados a sangre fría por sus huestes. Segundo, prometió fusilar a todos aquellos que él considera “políticos corruptos”. Curioso que lo diga “aliado” a los ex congresistas Virgilio Acuña, José Vega y Jorge Castro, que son moralmente cuestionables. También prometió expulsar extranjeros (los venezolanos), nacionalizar empresas y se apuntó a la demagógica consigna política “Que se vayan todos”.
El mensaje de “Antaurito” no deja lugar a dudas: él promete una dictadura. Nada de su descabellado ideario encaja bajo la Constitución de 1993 y la democracia restaurada en 2001. Como describió el ex diputado Carlos Tapia, quien mejor estudió el “etnocacerismo” de “Antaurito” y su padre, Don Isaac, hablamos de una ideología totalitaria, que bien podríamos calificar de fascismo andino.
Por supuesto, “Antaurito” quisiera una dictadura, pero no dice cómo la montaría. Mejor dicho, cómo eliminaría o neutralizaría todos los contrapoderes existentes que impedirían el establecimiento de una dictadura. ¿Alguien cree sinceramente que si “Antaurito” llegase al poder (sólo imagínelo) podría hacer todo lo que quisiese, como si fuera la reencarnación del Inca, sin hallar oposición?. Absurdo, pero algunas mentes “de derecha” se asustan. Ya nacieron asustadas.
En lo personal, es al otro lado del espectro político-ideológico donde debieran estar preocupados. Ante el descrédito de todas las facciones de izquierda radical, “Antaurito” podría llevarse gran parte del “voto rojo”. Al fin de cuentas, no es un voto creyente en la democracia. En cuanto a la soberbia “progresía” limeña, se terminaría su cuco actual de “la ultra-derecha”, que identifica en el empresario y ex regidor metropolitano Rafael López Aliaga. Tanto ha gritado “ultra-derecha” y ahora sí tendría un auténtico “ultra-derechista” en “Antaurito”.
Por ahora,
“Antaurito” no ha sido muy crítico con el “hombre sin sombrero” que ocupa la
Presidencia de la República, a quien sólo ha tildado de “ladrón de gallinas”. Veremos
qué sucederá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario