Dos palabras claves: fuerza política

 

El “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República y su incompetente, corrompido e ideologizado Gobierno han pasado al ataque.

El viejito “hitleriano” Presidente del Consejo de Ministros acudió al Congreso y solicitó cuestión de confianza sobre un proyecto de ley para derogar una ley aprobada por la mayoría de congresistas el año pasado que impide la convocatoria a un referéndum constituyente. Se sabía que quería presentar la cuestión de confianza (lo dijo la semana pasada), pero no sé sabía sobre qué. Aunque negó que su intención sea forzar la disolución de la Cámara, el viejito “hitleriano” amenazó a los congresistas que, si su pedido ni siquiera es admitido a debate y votación, considerará que ha sido “denegado”. De acuerdo a la Constitución de 1993, si el Congreso censura o niega la cuestión de confianza a dos gabinetes ministeriales, el “hombre sin sombrero” podría disolver la Cámara. El viejito “hitleriano” quiere imitar al gobierno de Martín Vizcarra, quien antes apeló a la teoría jurídica de la “denegación fáctica” para forzar la disolución de la Cámara y “cargarse” el Congreso el 30 de septiembre de 2019.

El año pasado el Congreso aprobó mayoritariamente un proyecto de ley para regular la cuestión de confianza: ahora existen condiciones, requisitos y procedimientos. Es una ley para evitar “denegaciones fácticas”: rechazada por el Gobierno nacional, pero cuya constitucionalidad fue validada por el Tribunal Constitucional. Por tanto, la cuestión de confianza del viejito “hitleriano” es improcedente. El Congreso ha postergado su respuesta para la semana siguiente.

Todas las facciones de izquierda radical están exultantes, pero la oposición “de derecha” y, creo, la oposición “centrista” temen que el Gobierno nacional “cierre el Congreso”. Hundido en la putrefacción, el “hombre sin sombrero” necesita dar la vuelta a todo si no quiere acabar tarde o temprano preso. En esa fantasía sediciosa, alimentada por el viejito “hitleriano”, el Congreso es el primer objetivo. Después vendrían el Ministerio Público, el Poder Judicial, la Defensoría del Pueblo y el Tribunal Constitucional. Posteriormente, los grandes medios de comunicación y el empresariado. Para ese fin serviría también el referéndum constituyente.

Para concretar un propósito autoritario tan ambicioso el “hombre sin sombrero” necesita tener la “fuerza política” necesaria: la mayoría del país apoyándole. Esa “fuerza política” debe provenir de ciudadanía, partidos políticos, sindicatos, gremios empresariales, asociaciones civiles, medios de comunicación, opinión pública y fuerzas armadas y policiales. Apoyo, no a la acción autoritaria sino al autoritario que la realiza. Si no, todo puede terminar mal.

El viejito “hitleriano”, quien se precia de ser muy culto, debiera conocer el antecedente de Jorge Serrano Elías en Guatemala, en 1993, quien perpetró un golpe de estado “cargándose” la institucionalidad de su país, pero calculó todo mal, el golpe se deshizo como pompa de jabón y siete días después huyó a Panamá.

¿Qué pasará ahora?.

 

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