Víctor Andrés Ponce, escritor y uno de los pocos analistas
políticos en el Perú, predice que estas elecciones generales serán las últimas
donde veremos esos candidatos que, personalmente, he llamado “yo mismo soy”.
¿Cómo es un candidato “yo mismo soy”?. Es personaje
que a sus 40, 50 o 60 años de edad descubrió que le interesa el país y le
“preocupan” los pobres. Un personaje a quien no le importa carecer de carrera
política larga y fructífera para convertirse en candidato presidencial. Un
personaje con algunos títulos académicos y “conciencia social”, sin mayor
conocimiento o experiencia en la administración pública, pero que desea
instalarse en el Palacio de Gobierno. En estas elecciones hay varios y uno de
ellos es Miguel Hilario.
¿Quién es Miguel Hilario?. Es un indígena de la etnia
amazónica shipibo-conibo, quien tiene una asombrosa biografía. Nacido en 1970
mediante un parto tan mal asistido médicamente que casi le cuesta la vida,
viajó a Lima en 1986 para terminar la educación secundaria. Dice que trabajó
como conserje. Ingresó a un seminario teológico andino, que lo llevaría en 1993
al extranjero para seguir estudios. Así se convirtió en economista con
doctorados por Oxford University
(Gran Bretaña) en Economía, Filosofía y Política y por Stanford University (Estados Unidos) en Antropología. Según
Hilario, su vivencia le inspiró para ayudar a muchos jóvenes, por lo que
decidió ser candidato presidencial. Quiso en 2011, pero su inscripción no pasó
del Jurado Nacional de Elecciones. Ahora estaría en la lid electoral.
Tuve oportunidad de escuchar hablar a Hilario durante
una entrevista televisada con la periodista Juliana Oxenford. A diferencia de
otros candidatos “yo mismo soy”, no es demagogo ni aparenta un pasado izquierdista
que no tiene. Dice creer en la economía de mercado y lo que implica en libertad
de empresa, apertura comercial, inversión privada y seguridad jurídica. No
rechaza la explotación en minería e hidrocarburos, pero quiere que las
localidades cercanas a los yacimientos se beneficien directamente por canon y
regalías. Dice apoyar la despenalización del aborto por violación sexual y,
aunque no apoya la unión civil no-matrimonial entre personas del mismo sexo,
por formación cristiano-humanista, tampoco se opone. No apoya la militarización
de la seguridad, porque ahuyentaría a visitantes extranjeros y afectaría el
turismo.
Hasta ahí, bien. Sin embargo, por sus palabras,
Hilario no parece muy convencido de una democracia basada en partidos políticos
alternándose en el poder para dar estabilidad política e institucional al país.
Es “anti-político”, desdeñando el pasado y glorificando un futuro con él
gobernando. Entonces, volvemos al candidato “yo mismo soy”.
¿Hay algo malo con esos candidatos?. Sí, en 1990 Alberto
Fujimori era un candidato desconocido a quien las circunstancias llevaron al
poder, pero él se creía “yo mismo soy” y así actuó desde el día de su
juramentación. Ya sabemos cómo acabó el modelo a seguir de todos los candidatos
“yo mismo soy”.
El Perú se merece algo mejor, ¿no?.

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