Peligrosa soberbia política ("ESPECIAL")

 

Aunque aún conserva una relativa buena imagen en el extranjero, el presidente Javier Milei tiene problemas serios en Argentina.

Después de un descollante primer año, Milei ha tenido serios reveses: sendas palizas políticas en el Congreso y diversas derrotas electorales en varios comicios provinciales: la más severa pasó en la provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo opositor (el ala más izquierdista del viejo justicialismo) se alzó con la victoria liderado por el gobernador Axel Kicillof.

¿Qué sucedió?. Milei no tiene gobernadores de su color partidario. Tiene una pequeña bancada en la Cámara de Diputados y algunos integrantes en el Senado. Para iniciar el ajuste económico y algunas reformas de mercado, que han conseguido controlar la inflación, obtener superávit fiscal, reducir tributos, dinamizar parcialmente la economía y bajar los índices de pobreza, Milei contó con “aliados”: políticos de otras marcas partidarias, adversarios del kirchnerismo opositor, que expresaron su deseo de colaborar con el nuevo mandatario.

Sin embargo, Milei comenzó a creerse ese mensaje que personajes como su amigo, el escritor Agustín Laje, repiten como loritos: una “ola derechista” recorre el mundo. Influenciado también por su poderosa hermana mayor, Karina, pastelera convertida en estratega política, y los “primos Menem”, sobrinos del difunto ex presidente Carlos Menem, Milei empezó a soñar que él podía convertirse en el único referente político derechista en Argentina. Creyendo erróneamente que el kirchnerismo estaba electoralmente acabado, Milei comenzó los maltratos públicos hacia sus aliados: burlas despectivas, insultos innecesarios, acusaciones paranoicas de traición y hasta gestos malcriados. Un soberbio Milei pensó que “arrasaría” electoralmente, pero terminaron pasándole por encima. Para colmo, un escándalo de corrupción administrativa que vincula a la hermana Karina y los “primos Menem” ha dañado la buena imagen de Milei.

En octubre Milei enfrentará una prueba política crucial: las elecciones intermedias. Desea, necesita, incrementar el número de senadores y diputados nacionales de sus filas para, en el mejor de los casos, continuar con el plan de estabilización económica y las reformas de mercado o, en el peor escenario, no ser destituido en el Congreso por la oposición kirchnerista. Milei, quien no es un hombre dogmático ni testarudo, ha entendido el mensaje político de las ánforas y está cambiando. La soberbia es malísima consejera política.

¿Por qué esta reseña?. En Perú, los sectores “de derecha” exultan una soberbia descomunal, peor que Milei. Convencidos que ellos “salvaron del comunismo” al país, han creído que tienen licencia para todo: mentir, ser cínicos. Violar impunemente la Constitución de 1993, pervertir las instituciones, socavar el imperio de la ley y pretender “cargarse” la democracia restaurada en 2001. También legislar para minorías, convertir agendas ideológicas en “políticas”, otorgar privilegios colectivos, despilfarrar el erario público. Cometer injusticias pretextando “reivindicaciones”, abusar, maltratar. En general, burlarse de la ciudadanía pensando que el poder detentado con la repudiada Presidenta de la República y su malogrado Gobierno, además del putrefacto Congreso, no acabará nunca.

No obstante, pronto se celebrarán las elecciones generales y, peor que Milei, ellos sentirán en las ánforas el resultado de la “híper-soberbia” política de los últimos tres años. Citando la Biblia, ahí oiremos llantos y rechinar de dientes.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores