Una de las noticias políticas del primer fin de semana largo de diciembre: se cayó la precandidatura presidencial del comunicador social Phillip Butters.
En carta notarial enviada a Aldo Borrero, dueño de la marca partidaria Avanza País, Butters anunció la renuncia irrevocable a su militancia. Por ende, a su precandidatura presidencial para las elecciones generales del siguiente año. Como la legislación electoral ya obliga tener “accesitarios” para candidaturas presidenciales y vicepresidenciales (evitando el feo espectáculo de las “planchas presidenciales mutiladas”), Borrero tenía un sustituto para Butters: el congresista José Williams. Los medios de comunicación especularon con la congresista Adriana Tudela, quien tiene 37 años de edad, para el reemplazo, pero ella será cabeza de lista por Lima a la Cámara de Diputados.
Los enemigos políticos de Butters saltaron de felicidad. Especialmente, en los sectores “de derecha”. El ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial, respirará aliviado. López Aliaga y Butters son ideológicamente similares, pero últimamente Butters había “moderado” sus formas mostrándose más afable y cordial que López Aliaga, quien comienza a ser visto en sectores “de derecha” como alguien “mal de la cabeza”. Butters volverá a sus negocios mediáticos y dejará de ser insultado por seguidores de López Aliaga en las redes sociales. Supongo que la periodista Claudia Toro cesará de atacarlo desde su programa de televisión.
Parece que Borrero tenía en mente reemplazar a Butters hace rato. Aunque Butters no subía en la intención de voto (faltan cinco meses para la votación), hubiera podido hacerlo después. Borrero y su cogollo entraron en pánico: necesitamos más de 5% de votos válidos y conseguir tres senadores y siete diputados o seremos historia. Entonces se sacaron de la manga el as de Williams, quien era candidato al Senado.
¿Por qué Williams?. Según el razonamiento de Borrero, por la película “Chavín de Huántar”, estrenada el mes pasado y que ha sido un éxito de taquilla en las salas de cine. Como Williams, militar retirado, fue el jefe del comando de asalto en la operación de rescate “Chavín de Huántar” en 1997, y la película fue muy aplaudida, entonces Williams podría ser un candidato popular. Bajo esa premisa, el célebre cómico Carlos Álvarez, también candidato presidencial, sería un postulante potente. Creo Borrero, disparatadamente, calculó que cada espectador de la película es un potencial votante de Williams.
Los críticos cinematográficos se encargaron de analizar la película, que es políticamente inocua (no menciona la dictadura de Alberto Fujimori, por ejemplo) y, quizá, sea uno de los motivos por el cual tuvo buena acogida entre el público. A diferencia de Butters, quien es locuaz y combativo, Williams es demasiado parco y carece de carisma. No habla bien en público y es alguien intelectualmente limitado. También carga con el peso de pertenecer al putrefacto Congreso y haber avalado todas las arbitrariedades y las tropelías cometidas contra la Constitución de 1993 y la democracia restaurada en 2001. Para colmo, Williams tendría una candidatura gemela: el congresista Roberto Chiabra, también militar retirado, quien es el abanderado presidencial de una alianza electoral liderada por el Partido Popular Cristiano. Dos candidaturas presidenciales similares se anularán entre ambas.
Borrero
sabe lo que quiere: superar la valla legal del 5%. Por eso Williams será
candidato presidencial sin abandonar su candidatura senatorial. ¿Qué desean los
sectores “de derecha”?. Alguien de quien aferrarse como “última esperanza”. No
me sorprendería que en ese proceso varias candidaturas presidenciales terminen
cayéndose. Veremos.
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