Perú político tóxico

 

Hace varios días una noticia conmocionaron los Estados Unidos y fue conocida en el resto del mundo.

Charlie Kirk, activista político derechista, fue asesinado en el campus de la Universidad del Valle de Utah. Un francotirador le disparó desde un tejado cercano y las imágenes de la bala perforando el cuello de Kirk, rápidamente, se hicieron virales en las redes sociales Facebook, X (otrora Twitter), Instagram y TikTok. Algunas horas después los policías locales capturaron al asesino: un joven de familia mormona, que se habría radicalizado en los últimos meses. Hasta ahora se desconoce el motivo del asesinato.

El asesinato de Kirk es un episodio más de la violencia política en los Estados Unidos, cuya sociedad actual está muy polarizada. La dirigencia política, tanto del Partido Republicano como el Partido Demócrata, y la opinión pública condenaron el homicidio. Por desgracia, tampoco ha estado exento de utilización política o irrespeto a la memoria del difunto.

Personalmente, nunca había oído de Charlie Kirk. A raíz de su muerte, sé que nació en Illinois, tenía más de treinta años de edad y era padre de familia. Hombre de ideas conservadoras y fe cristiana evangélica, Kirk era conocido por la juventud. Tenía millones de seguidores en sus redes sociales, además de un podcast muy escuchado. Dirigía una asociación sin fines de lucro para la divulgación del conservadurismo. Kirk era conocido por protagonizar debates públicos y abiertos con jóvenes bajo la consiga “Demuéstrame que estoy equivocado”.

Kirk también era buen polemista. Cuando el gobernador de California, Gavin Newsom, militante demócrata, inició su podcast, el primer entrevistado fue Kirk. Ambos tuvieron un debate encendido, pero alturado. Kirk no era lisuriento ni maleducado. Ciertamente, creía en disparates como la “teoría del gran reemplazo” y era anti-inmigración, pero no era un hombre de “extrema derecha”. Al MAGA, la actual ala más derechista del Partido Republicano, base política del presidente Donald Trump, no le gustaba Kirk, porque lo creía “moderado”.

El asesinato de Kirk impactó en el mundo. Incluso en Perú, este rincón del mundo que ya sólo avergüenza. Dudo muchísimo que alguien en este país conociera a Charlie Kirk, pero ahora resulta que más de un termocéfalo “de derecha” se ha proclamado su admirador. ¡Payasos!. Al otro lado, sectores “de izquierda” han despotricado de Kirk (tampoco asombra de “rojos” y “rojimios”), pero han recurrido a burlas feroces (inclusive racistas) para atacar a quienes desde el otro lado del espectro ideológico descubrieron a Charlie Kirk.

Más allá de lamentar el horrible asesinato de un hombre mínimamente decente, al margen de sus puntos de vista, la muerte del activista político estadounidense Charlie Kirk no debiera tener relevancia en Perú. No obstante, ha sido otra causa más de enfrentamiento entre peruanos. Absurdo, pero demuestra cuán intoxicado está el ambiente político peruano.

Este ambiente tóxico y quienes se han encargado de intoxicarlo (como el abogado Aldo Mariátegui, por ejemplo) pueden irse a la m...

 

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