El “curaca” César Acuña

Lo veíamos venir: el empresario César Acuña oficializó su candidatura presidencial para las elecciones generales del próximo año.

La carrera política de Acuña empezó cuando fue electo al Congreso acompañando a la ex diputada y ex congresista Lourdes Flores Nano en su fallida candidatura presidencial. Consiguió en 2001 una reforma a la entonces “Ley Universitaria” de 1984 para permitir la apertura de filiales de universidades estatales y privadas. La creación de filiales no es mala, pero sí que Acuña como dueño de la Universidad César Vallejo desde 1991 (en esa época las universidades privadas también se fundaban por ley) promoviera un proyecto de ley que lo favoreciera.

En 2006 Acuña y el gobierno de Alejandro Toledo “revirtieron” la reforma que había permitido la creación de las filiales universitarias. De esta manera, actuaba como un empresario mercantilista asegurándose que sus competidores no gozaran de las mismas ventajas que tenía en el mercado. En 2010 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional ese cambio.

Mientras tanto, Acuña fue electo Alcalde de Trujillo y juró al cargo en 2007 acabando con el “sólido norte” del APRA. Su gestión edil ha dejado que desear en cuanto a obras públicas, seguridad, etc., a pesar de las transferencias funcionales y presupuestales del gobierno de Alan García. Sin embargo, la Municipalidad Provincial de Trujillo fue un trampolín para montar la maquinaria clientelista de su partido político Alianza para el Progreso, donde Acuña ejerce un liderazgo patrimonialista.

Esa plataforma política sirvió a Acuña para promover la candidatura y triunfo de su hermano Humberto a la Presidencia Regional de Lambayeque en 2010, su reelección municipal, la elección de su hijo Richard al Congreso en 2011 y su propia elección como Presidente Regional de La Libertad en 2014. También tiene muchos alcaldes y regidores provinciales y distritales en varios departamentos norteños.

Acuña no ha vacilado en utilizar su universidad, su club de fútbol Universidad César Vallejo, su televisora regional UCV Satelital, su nueva Universidad Señor de Sipán, sus colegios privados y su Universidad Autónoma fundada en Lima para conseguir sus objetivos políticos. En los mítines de campaña, Acuña no tiene escrúpulos en regalar alimentos, electrodomésticos, becas, etc., todo para conseguir votos. No le repugna el clientelismo más nefasto.

Hoy Acuña aspira llegar al Palacio de Gobierno, quiere conmovernos con su historia de superación personal y se consuela diciendo en público que “nunca ha ganado quien va primero en las encuestas”. No obstante, cuanto el electorado piense en él no verá al estudiante pobre que vendía aguardiente de caña de azúcar sino al político cinco veces sancionado por el Jurado Nacional de Elecciones acusado de violar la neutralidad electoral en 2011, investigado ese año por el Ministerio Público acusado de “lavado de activos” (acusación de su ex esposa), con multas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales a su partido en 2012, etc.

Desde la opinión pública nos aseguraremos que sea así.

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