“Fachos” en campaña ("ESPECIAL")


En esta campaña electoral parlamentaria, Solidaridad Nacional, el proto-partido político del ex alcalde de Lima, Luis Castañeda, es la opción “facha”.

Como dije hace tiempo, “facho” proviene del término “fascista”, atribuido al “fascismo”, pero no todo “facho” es fascista. Esencialmente, el “facho” se rebela contra los “progres”, los “políticamente correctos”, pero no desde la pluralidad de opiniones, el pensamiento propio y la libre expresión sino desde el dogma, la consigna y la descalificación. Es pre-moderno en un mundo post-moderno. Cree en una alianza entre una “elite” que sabe o creer saber qué conviene al “populacho” y si éste quiere alcanzar un sentido de pertenencia, debe seguirla.

Con excepción del ex congresista Luis Solari, Solidaridad Nacional se ha vuelto el reducto de lo “facho” en el Perú, los mismos “fachos” que hace poco tiempo “derechizaron” al extremo el fujimorismo. El reciente incidente en un debate patrocinado por el diario El Comercio entre el periodista Mario Bryce con el ex procurador anticorrupción Julio Arbizu, en el cual el candidato Bryce entregó una barra de jabón a Arbizu, candidato de izquierda radical, es insólito. Aunque Bryce no aludió el color de piel, el origen étnico ni la condición social de Arbizu, tampoco se entiende el propósito de su acto.

De otro lado, Rafael López-Aliaga es el secretario general (no es candidato), pese a su antigua simpatía fujimorista. Irresponsablemente, ha denunciado a través del diario La Razón un gran “fraude” en la elección parlamentaria para “robarles” el triunfo, “organizado” por el Gobierno nacional presidido por ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018. La evidencia: una supuesta encuesta de intención de voto sin ficha técnica que coloca a Solidaridad Nacional en tercer lugar de preferencias cuando en todas las demás encuestas siguen rezagados. A través del diario Expreso, también cargó contra el Sistema Privado de Pensiones (¿?) denunciando una “bomba de tiempo”.

En la lista de Lima están incluidos la ex congresista Yeni Vilcatoma (odia la historieta chilena Condorito), el abogado Eugenio D' Medina Lora (posa de sabelotodo), el historiador Luciano Revoredo (otrora fujimorista, quien confunde las guerrillas castristas de la década de 1960 con el terrorismo comunista de la década de 1980), la ex congresista Nelly Cuadros (obsesionada con la mal llamada “ideología de género”), el periodista Álvaro Maguiña (célebre antaño por su polémico romance con la periodista Jessica Tapia) y otros más quienes se llenarán la boca hablando de la “amenaza marxista”, pero no defienden la democracia restaurada en 2001 y ya reniegan del modelo económico heredado de la década de 1990.

La joya es la congresista Rosa Bartra. “Antipática para los comunistas”, “Si sabes cómo me pongo, ¿por qué te metes con nuestros hijos?” y más sandeces. Ha dicho –suelta de huesos- que el Ministerio de Educación enseña a las chicas que “empoderar a la mujer” es “masturbarse”. Al final, creo es el “síndrome de Eróstrato”: estos candidatos harán cualquier cosa para llamar la atención y los voten. El electorado sabrá en las urnas darles el lugar merecido.

Nota aparte: tras anunciar investigación contra el “aventurero” por supuesta violación del principio de neutralidad, el Jurado Electoral Especial Lima Centro determinó que haber llamado a votar por determinados candidatos no fue una falta “gravísima” y sólo merece amonestación pública. ¿En qué parte de nuestro ordenamiento jurídico existe el superlativo “gravísima”?.


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