El Perú de Ollanta Humala (“ESPECIAL”)


Último Mensaje a la Nación del Presidente de la República desde el Congreso.

Habló orgulloso de la nueva política social: los programas Pensión 65, Cuna Más, Beca 18, Qali Warma (a pesar de los problemas), el Sistema de Atención Móvil de Urgencias (SAMU), el Fondo de Inclusión Social Energético o FISE (por el cual intentó cumplir su demagógica promesa electoral de 2011 “¡Gas a S/. 12.00!”), las “Plataformas Itinerantes de Acción Social” o PIAS (barcos que recorren ríos de la Amazonía llevando servicios esenciales del Estado) y el aumento de la cobertura del programa Juntos, creado en 2005 durante el gobierno de Alejandro Toledo. También habló de la “Reforma Magisterial”, los centros de alto rendimiento escolar (iniciado en 2008 por el gobierno de Alan García como “Colegio Mayor Secundario”), mayores horas de clase, la capacitación de maestros en el idioma Inglés, etc., y hasta presentó públicamente ejemplos de carne y hueso de esos éxitos educacionales.

Además, habló del Plan Esperanza iniciado en 2012 (atención oncológica preferencial, pero con varios problemas de implementación), la inauguración de varios hospitales, mayores recursos a ESSALUD, la cobertura de seguro para recién nacidos sin padres asegurados, etc. En otros temas, habló del apoyo al pequeño campesinado de la sierra con el programa Mi Riego, los nuevos conjuntos habitacionales construidos con el Fondo MIVIVIENDA, la titulación de nuevos predios (baja, por cierto), la construcción de nuevas carreteras (bajo número, a pesar de todo), la concesión de red dorsal de fibra óptica en 2013 para extender el acceso a Internet a casi todo el país (al “pituco” periodista Jaime Chincha le parece que no es tan veloz como en Lima), los pocos proyectos de inversión privada en infraestructura ferroviaria (la Línea 2 del Metro de Lima) o portuaria, masificación del gas natural (el Gaseoducto Sur-Peruano, por ejemplo) o generación y transmisión eléctrica. No habló casi nada del Plan Nacional de Diversificación Productiva, pero sí los nuevos incentivos de este año a las grandes y medianas empresas para investigación científica y tecnológica.
Nada dijo de minería e hidrocarburos y la implementación de la llamada “consulta previa” de la que reniega el empresariado. No dio ningún anuncio en materia económica, pero tampoco anunció el rumoreado incremento del salario mínimo que hubiera agravado la situación de la economía. Nada sobre descentralización, derechos humanos, reforma de la administración pública. Dio cifras sobre combate al narcotráfico, que seguramente el sociólogo Jaime Antezana y el periodista Pedro Yaranga rebatirían. De lucha contra la corrupción..., ni mencionar.

En cuanto a la seguridad, el tema que esperaba mucha gente, habló que se cambió el régimen disciplinario policial y se reformó la escala salarial en 2012, además que se ha gastado en patrulleros, equipamiento de comisarías, uniformes y escuelas policiales. Mencionó dos de los nuevos decretos legislativos que tipifican el sicariato y lo castigan hasta con cadena perpetua si hay menores de edad involucrados, además de facilitar el combate a la extorsión obligando a las empresas de telefonía móvil a revelar información sobre los usuarios.
En fin, el mensaje no ha contentado a la mayoría de peruanos y peruanas, pero sí revela la visión que siempre tuvo el Presidente de la República sobre el rol del Estado: asistencialismo. Si la “Inclusión Social” fue su meta, la cumplió y hasta ahí nomás llegó. Ha sido incapaz de entender que las prioridades cambiaron y que las demandas ciudadanas hoy son otras. Se quedó con la “Hoja de Ruta” de 2011 y la Historia lo juzgará por su estrechez mental.

Este Perú de Su Excelencia es el Perú que consiguieron quienes votaron contra viento y marea por él en 2011. Acéptenlo y no sean fariseos.

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