Una rara saturación de la misma noticia por
televisoras, radio emisoras y prensa escrita de alcance nacional.
¿A qué me refiero?. El futbolista Paolo Guerrero, ídolo
de multitudes en este país, sí podrá jugar con la selección en el Mundial Rusia
2018. El Tribunal Supremo Federal de Suiza otorgó a Guerrero una “medida
cautelar” contra la sanción disciplinaria que lo suspendía por (supuesto)
dopaje. El futbolista viajó a Austria para reunirse con sus compañeros y jugar
los dos partidos amistosos previos al Mundial.
En el Perú en TV, radio y periódicos Paolo Guerrero es
-y sigue siendo- la noticia. Felicidad de la hinchada futbolística. Opiniones
de gente en la calle. Algarabía. Expectativas por la participación en Rusia.
Políticos opinando y el Presidente de la República declaraba feliz que se había
comunicado con Guerrero. “Paolo”, “capitán”, “Vale un Perú”, “Vamos a Rusia”,
etc., resaltaban los periodistas.
Otras noticias como protestas masivas en Juliaca,
Cusco o Arequipa contra el aumento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) al
diésel y el biodiesel no eran resaltadas. En otro momento, los medios de
comunicación le hubiesen dedicado titulares escandalosos y hubieran “vomitado”
críticas tras críticas contra el Gobierno nacional. Ahora, nada. Incluso una
numerosa protesta de sindicalistas y universitarios “rojos” por el Centro de
Lima contra la referida subida del ISC y también contra el Congreso, que fue
reprimida por la Policía Nacional, tampoco mereció mayor cobertura. En otra circunstancias,
narradores, comentaristas de noticias o reporteros la estarían resaltando a más
no poder, pero hoy, sólo Guerrero.
Para colmo, murió Lizet Agreda, aquella joven que fue
quemada intencionalmente en vehículo de transporte público en Lima hace más de
un mes. Ella estaba internada en el Hospital Guillermo Almenara, en Cuidados
Intensivos, a cargo de los médicos de ESSALUD. Tras la octava cirugía plástica
reconstructiva, no sobrevivió. De inmediato, la gran noticia merecedora de
titulares, editoriales, primeras planas y columnas de opinión fue la muerte de
la joven.
Los medios de comunicación han convertido a Agreda en
“heroína”, “víctima del machismo”, “mujer símbolo de la violencia contra la
mujer”, etc. El día de su fallecimiento por la noche hubo una marcha de
colectivos feministas por las calles del Centro de Lima, que sí mereció la
atención de reporteros, camarógrafos y fotógrafos.
Ya hablé de Agreda y la “interesada” relación de ¡3
años! (no fueron pareja ni tuvieron intimidad) que tuvo con su futuro agresor,
Carlos Hualpa. Lamento su muerte y Hualpa, probablemente, acabé con una condena
a cadena perpetua. No obstante, gracias a los medios de comunicación explotando
esa noticia, la inminencia de un prepotente paro de transportistas de carga contra
la subida del ISC y las tarifas de los peajes, la amenaza de huelga magisterial
y las denuncias de arbitrariedad y frivolidad en el Congreso continúan pasando
desapercibidas.
¿A dónde nos llevará esta situación?. No sé, pero los
“vendedores de humo” siempre son descubiertos.
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