Martín Vizcarra, ¿hora cero? ("ESPECIAL")

 

El viernes 11 el Congreso inició el proceso de destitución por “incapacidad moral” de ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018.

Un día antes el congresista Edgard Alarcón, presidente de la Comisión de Fiscalización y Contraloría, difundió en la Cámara tres grabaciones de audio. En la primera se oye al “aventurero” conversando con Mirian Morales (secretaria general del Palacio de Gobierno e íntima suya), Karen Roca (ex asistente personal) y Óscar Vásquez (otro colaborador suyo) “coordinando” cómo alterar pruebas de la investigación del Ministerio Público y el Congreso sobre el caso “Richard Swing”, el farandulero Ricardo Cisneros, quien obtuvo jugosos contratos con el Ministerio de Cultura. En la segunda se oye al “aventurero” con Roca, quien le reclamaba tener que renunciar desviando la atención del caso “Richard Swing” con su renuncia para no involucrar a Morales. En la tercera se oye a Cisneros con Roca conversando de cómo ella se siente traicionada por el “aventurero”, a pesar que lo considera un “padre” y le sabe todo, todo.

Explotó la bomba. El tercer audio es irrelevante, pero en los otros se oye la voz del “aventurero”. Especialmente, el primero. Habría delitos cometidos, pero se evidencia la mentira, porque el “aventurero” había dicho públicamente que no conocía a Cisneros ni se reunió con él. En el audio dice lo contrario. 

Mientras en el Congreso se empezaba a hablar de destitución, esa noche el “aventurero” apareció en mensaje televisado. En vez de admitir su mentira y aceptar que lo investiguen después (tiene inmunidad presidencial), se victimizó. Atacó a Alarcón, habló de “fuerzas oscuras” y “complot contra la democracia” y retó al Congreso a que lo destituya. Nunca negó la autenticidad de los audios. Los medios de comunicación “gobierneros” comenzaron a cuestionar la destitución, tildar de “ilegales” los audios, satanizar a Alarcón por su pasado (tiene pasado) y repetir el rollo del “complot”. No obstante, al día siguiente, con 65 votos a favor, 35 en contra y 24 abstenciones, la Cámara aprobó iniciar el proceso de destitución. El viernes 18 el “aventurero” tendrá la opción de ir al Congreso o enviar a su abogado a defenderse. Después se votaría la destitución.

Sin embargo, el Gobierno nacional “niega” al Congreso la legitimidad para la destitución. La Ministra de Justicia y Derechos Humanos ha anunciado una acción de competencias ante el Tribunal Constitucional y el Presidente del Consejo de Ministros apareció en TV con un “inconstitucional” pronunciamiento militar-policial. Ambos gritan “sedición” o “golpe de estado”. Estos días viviremos una tensión política creciente y una manipulación mediática brutal. Como es muy difícil negar los posibles delitos cometidos por el “aventurero” ni sus reiteradas mentiras, las excusas de quienes defienden al “aventurero” son la pandemia viral COVID-19, la recesión económica, la estabilidad política, etc. En las redes sociales Facebook y Twitter han llamado a abanderamientos y cacerolazos, pero no tienen mucho eco. No se sabe si habrá más audios.

La situación no me alegra. Creo no hay otra salida como país que echar al “aventurero”, pero no quiero la vuelta a la guerra político-ideológica de quienes hace dos años y medio auparon a ese crápula en el poder, porque odiaban a su antecesor y hoy están afilando sus cuchillos para el desquite final. Si habrá otra sucesión constitucional, que un nuevo Gobierno convoque a distintos sectores políticos y sociales, atienda necesidades más urgentes y nos garantice un proceso electoral sereno el próximo año. Sería un primer paso para sanar heridas y reconciliar a la nación.

Que Dios bendiga al Perú.

 

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