Rafael López Aliaga y la memoria histórica

 

Me llamó la atención una noticia difundida recientemente por la radioemisora privada RPP.

La Municipalidad Metropolitana de Lima decidió cambiar el nombre al parque Luis Alberto Sánchez. En sesión de Concejo, los regidores metropolitanos votaron para que ahora se denomine “Luis Castañeda”, en homenaje a quien fue Alcalde de Lima en dos ocasiones.

El parque Luis Alberto Sánchez está ubicado en la avenida Nicolás de Piérola frente al Parque Universitario, en el Centro Histórico. Fue inaugurado en 2010 por Castañeda cuando fue Alcalde de Lima la primera vez durante el gobierno de Alan García. Un bonito espacio público sin rejas, con césped y un gran busto, construido a partir del derribo de un antiguo corralón.

Dirigentes del APRA están furiosos. Aunque carezcan hoy de representación política, Sánchez es una de sus principales figuras históricas: célebre intelectual, fue diputado y senador. Presidió el extinto Senado dos veces, interinamente la Asamblea Constituyente en 1979 y también fue Presidente del Consejo de Ministros en 1988. Dirigentes apristas responsabilizan al alcalde de Lima, Rafael López Aliaga.

López Aliaga dice considerarse un “continuador” o “discípulo” de Castañeda, aunque hoy pretenda deshacer una obra pública de Castañeda para “homenajear” a Castañeda: un contrasentido. Al margen de lo que digan sus “mastines” en las redes sociales, a López Aliaga le interesa un “pepino” homenajear a Castañeda. Quiere homenajearse él.

Con su impopularidad creciendo, López Aliaga ha quedado reducido a la nada política tras su fracaso en violar la Constitución de 1993 para “cargarse” una de las dos concesiones viales en la ciudad. Ya nadie recuerda su ridícula “playa artificial” en el parque zonal Huiracocha, en San Juan de Lurigancho, inaugurada al iniciar el invierno. Por eso López Aliaga necesita desesperadamente “mostrar algo”, aunque sea cambiar el nombre de un parque público.

En verdad, Castañeda hizo algo similar en 2009 cuando renombró el parque zonal Sinchi Roca en Comas, en honor a ¡su tío!: tontería revertida dos años después. Sin embargo, me atrevería a asegurar que la intención de López Aliaga tiene un trasfondo político: la pretensión totalitaria de esos sectores “de derecha” empeñados en “borrar nuestra memoria” y “reescribir la historia”. Sólo así se entiende que en 2017 se haya cambiado el nombre de una sala del Palacio Legislativo o se denigre el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, publicado en 2003, sin haberlo leído (dudo mucho que lo hayan leído), al mismo tiempo que se ignore u oculte el informe de los militares En honor a la verdad sobre la violencia terrorista entre 1980 y el año 2000.

Desde esta columna de opinión respaldo a los dirigentes apristas y exijo junto a ellos la derogatoria de la ordenanza municipal que renombró el parque. ¡Basta de toda pretensión totalitaria por “cargarse” nuestra memoria histórica!.

Si su mandato no fuese irrenunciable (disposición absurda de la Constitución de 1993), exigiría también la renuncia del Alcalde de Lima.

 

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