Jaque mate ("ESPECIAL")

Cuando el “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 se vistió elegante el domingo 05 de julio para aparecer en mensaje televisado atacando al Congreso y anunciando la convocatoria a referéndum para ratificar la eliminación parlamentaria le dio a la nación, a todos nosotros, un mensaje político velado.

¿Cuál fue ese mensaje?. NO me importa que la pésima acción de mi Gobierno frente a la pandemia viral COVID-19 haya convertido al Perú en el quinto país del mundo en mayor número de contagios y muertes oficiales. No me importa que haya fallado mi estrategia cuartelera y punitiva de enfrentar la pandemia con el Estado de Emergencia, el toque de queda y los militares fuera de los cuarteles. NO me importa la falta de camas, unidades de cuidados intensivos, mascarillas y ropa protectora, medicamentos y balones de oxígeno. No me importan los hospitales públicos colapsados ni las clínicas privadas abarrotadas. No me importan los médicos y las enfermeras.

Tampoco me importa haber destrozado la economía. NO me importa que el Perú tendrá la mayor contracción económica (12% del PBI) en América Latina. NO me importa que mi Gobierno esté multiplicando por n la deuda externa y esté gastando dinero a lo loco. NO me importa que las empresas quiebren, el desempleo se dispare y la sociedad se empobrezca.

Cuando apareció impecable en la televisión el “aventurero” nos dijo implícitamente que le importa él, sólo él y nada más que él. Le aterra el escándalo “Richard Swing” y las denuncias por corrupción administrativa de su poderosa secretaria general del Palacio de Gobierno, Mirian Morales, su asistente Karen Roca y su cuñado contratista del Ministerio de Agricultura y Riego. En el Ministerio Público tiene una investigación pendiente por el caso del Hospital Regional de Moquegua en 2014. Hoy más que antes NO quiere dejar el poder.

Sin desearlo, el “aventurero” nos dijo ese día que ya no le basta culpar a la ciudadanía, los empresarios, las farmacias, las clínicas privadas, los importadores de oxígeno, etc. No, necesita volver a la vieja dinámica del año anterior: confrontar con el Congreso. Sin embargo, como en el ajedrez, el Congreso lo “jaqueó” con unas espantosas reformas constitucionales en primera votación que han golpeado al Gobierno. Al día siguiente, titubeante y nervioso, el “aventurero” no sabía cómo responder ante los reporteros. No obstante, no se quedará tranquilo, porque cada vez la soga le aprieta más el cuello. Mientras tanto, su comparsa mediática e intelectual ataca al Congreso.

El “aventurero” ha reaccionado convocando a elecciones generales para el siguiente año, pero presumiendo que es “hombre de palabra”. Quien suele mentir como bellaco, su “palabra” vale tanto como una moneda de 3.00 soles. También convocó a esa entelequia llamada “Consejo de Estado” para discutir las reformas constitucionales aprobadas. Se le agotan las armas legales y sólo le quedaría lo de facto. Entonces, ¿debemos pedirle “gabinete de unidad” (no nombraría al buen empresario Carlos Neuhaus como Presidente del Consejo de Ministros, como quisiera parte de la opinión pública, porque no soportaría le hagan sombra), diálogo o consenso?. Si el “aventurero” no lo hizo recién llegadito al poder, menos lo haría ahora.

Otra vez el ambiente político empieza a volverse insoportable. Así no llegaríamos a fin de año. Si queremos como país concentrarnos en la catástrofe humanitaria y la crisis económica, no hay otra salida: el “aventurero” debe irse. Ya no veo otra alternativa.

La destitución por el Congreso sería el jaque mate al “aventurero”.

 


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