Continúa la controversia entorno al asesinato del secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), el comunista Pedro Huilca, en diciembre de 1992 durante la dictadura de Alberto Fujimori.
Partamos de hechos reales: Huilca fue asesinado a la salida de su vivienda cuando abordó su automóvil. Disparos precisos lo mataron y los asesinos dispararon al aire y el asfalto antes de huir. Hubo testigos del crimen, como su esposa y dos de los hijos menores de Huilca. Pocas horas después, la dictadura de Fujimori, para quien Huilca era un “enemigo político”, afirmó haber capturado a los asesinos, a quienes señaló de pertenecer a los terroristas de Sendero Luminoso. En 1993 los sospechosos fueron juzgados y sentenciados por tribunales militares, al amparo de los decretos-leyes del año anterior.
Sendero Luminoso, la versión más degenerada del comunismo que engendró Perú, odiaba a la izquierda radical, a la cual pertenecía Huilca tildándola de “revisionista”, “burguesa” o “traidora al pueblo”. Tras la muerte de Huilca, El Diario de Marka, el vocero oficioso de los senderistas, alabó el crimen. A esta versión se han aferrado ciertos sectores “de derecha”.
Tras el retorno a la democracia, en 2002 integrantes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que investigó y estudió las décadas de violencia terrorista, tuvieron reuniones con cabecillas senderistas presos. Entre ellos, Abimael Guzmán, sanguinario líder fundador. Guzmán les aseguró que Sendero Luminoso no mató a Huilca y la publicación de El Diario de Marka había sido una “fanfarronada”. Al año siguiente el Poder Judicial anuló la sentencia a los acusados por el crimen diez años atrás, por vicios de forma y fondo. En 2004 la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que el asesinato de Huilca había sido acción del “Grupo Colina”, el destacamento militar encargado de asesinatos selectivos entre 1991 y 1992.
Aurelio Pastor, abogado y entonces congresista del APRA, realizó una investigación por cuenta propia. Habló con testigos, revisó los atestados policiales, comparó el crimen con otros crímenes selectivos senderistas, etc. Según Pastor, el asesinato de Huilca no fue el “típico crimen senderista”: los asesinos mataron “certeramente”, no buscaron “ajusticiar”. Los asesinos tenían un sospechoso “porte militar” para ser senderistas. Huilca había estado recibiendo llamadas telefónicas amenazadoras de muerte desde meses antes. Varios testigos no podían reconocer a los acusados que la dictadura presentó como los asesinos. Todas estas conclusiones fueron publicadas por el periodista César Hildebrandt.
Posteriormente,
el Ministerio Público abrió investigación y presentaría acusación contra el ex
asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, un par de jefes militares de la
dictadura y contra varios integrantes de Colina por el asesinato de Huilca. El
Poder Judicial ha resuelto que no habría pruebas suficientes para inculparlos.
Fiscalía y parte civil anunciaron que presentarán recursos de nulidad.
Entonces, ¿quiénes mataron a Huilca?.
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