#NIUNAMENOS, ¿después qué?

El sábado 13 de agosto se realizó la marcha en Lima “Ni una menos” para rechazar la violencia de género en el Perú. Fundamentalmente, la violencia contra la mujer.

La marcha fue promovida, alentada y aplaudida por políticos, empresarios, intelectuales, periodistas, artistas, deportistas, activistas sociales, etc. Sin duda, la marcha fue multitudinaria y la concurrencia variopinta. ¿Después qué?. A pesar de quienes la consideran “histórica”, creo que la marcha no pasará de anécdota y les diré por qué. Por supuesto, son libres de discrepar conmigo.

El éxito de una marcha está en convertir la presión social manifestada en las calles en acción política. Aunque es prematuro, ¿en qué acción política puede transformarse la marcha?. El “feminicidio” como tipificación delictiva está en el Código Penal de 1991 desde 2012. Existen leyes para prevenir y sancionar el hostigamiento sexual y el acoso sexual en espacios públicos. Incluso el año pasado el Congreso aprobó una ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y la familia. ¿Qué más leyes faltan?. En cuanto al Ministerio Público y el Poder Judicial, que fiscales y jueces dejen “impunes” a agresores de mujeres no es necesariamente por prevaricato (corrupción): según la Defensoría del Pueblo, la mayoría de casos de impunidad es por ignorancia para aplicar los instrumentos jurídicos pertinentes o por la persistente mentalidad machista. ¿La marcha cambiará esta situación?.

Además, “Ni una menos” no parecería alentar a la sociedad en la búsqueda de la “equidad de género” (mujeres y hombres gocen de condiciones iguales en el ejercicio pleno de sus derechos humanos) sino trasmitir un mensaje de “hembrismo” (misandria u odio a los hombres) disfrazado de “igualdad de género” (que niega a mujeres y hombres como distintos por naturaleza), que sólo “victimiza” la imagen de la mujer y expone al hombre como “eterno” potencial agresor. Creo que la marcha ha servido más para “inflar” el ego de algunas mujeres que para dar voz a muchas otras que han sufrido o sufren violencia y no se atreven a hablar.

Al hablar de violencia de género, un elemento debe considerarse: ¿por qué hay hombres que agreden mujeres y otros no?. El paulatino avance de los derechos de la mujer en las sociedades en distintos ámbitos implica un cambio en el tradicional rol del hombre. Ella gana mayor poder, pero él pierde el que antes tenía. Ante esta evolución social, el hombre puede reaccionar de tres formas: lo acepta bien, lo acepta a regañadientes o no lo acepta. La violencia contra la mujer viene de aquellos que NO aceptan. De ahí que TODAS las agresiones son causadas por la negativa de la mujer a someterse al deseo de estos hombres.

Personalmente, cualquier mujer –por ejemplo- puede salir a la calle vistiendo libremente a su gusto, pero siendo responsable que puede (ojalá no) hallar hombres irrespetuosos. Si un hombre libremente (nadie lo obliga) agrede a una mujer, que asuma la responsabilidad por su acto punible. Creo que iniciativas como “Ni una menos” no van por esa línea.

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