Encrucijada fujimorista

Doña Keiko F., ex congresista e hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori, candidata presidencial del fujimorismo, obtuvo 39% frente a 21% del economista y ex ministro de Economía y Finanzas, Pedro Pablo Kuczynski. Si nos limitáramos a cifras, basta que ella conserve su votación para el ballotage y gana la elección, pero no es tan fácil.

Si en las elecciones generales de 2011 Doña Keiko obtuvo en primera vuelta alrededor de 21%, ¿cómo subió tanto ahora?. Para el periodista Gustavo Gorriti: 1) Paciente trabajo partidario y proselitista durante los últimos cinco años, tanto en ciudades como en el campo y la Amazonía. 2) Alejamiento de las figuras más polémicas del fujimorismo. Por ejemplo, los congresistas Martha Chávez o Héctor Becerril. 3) “Moderación” del discurso y alejamiento de la derecha conservadora. De ahí su nueva postura respecto al Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la “unión civil” no-matrimonial para parejas del mismo sexo y las “esterilizaciones forzadas” durante la dictadura. 4) No confrontar con otros candidatos. 5) El “Compromiso de Honor” firmado el día del debate, donde “condena” el golpe de estado del 05 de abril de 1992.

Ahí están los resultados: aproximadamente, 18% del electorado que está vez votó por Doña Keiko NO es fujimorista: ella sería la mejor opción y es legítimo que así creyeran. Hay un elemento adicional, como lo expresa el escritor Víctor Andrés Ponce: la confrontación fujimorismo y anti-fujimorismo. En 2011 esa confrontación para el ballotage inclinó la elección presidencial en favor de los anti-fujimoristas, a la cabeza del escritor Mario Vargas Llosa (¡jamás diré palabra contra él!), y ganó el Presidente de la República a quien le faltan tres meses para acabar su mandato y cuyo Gobierno finaliza en descrédito, desilusión y frustración. Más de un elector o una electora habrán aprendido de esa experiencia.

El poeta Mirko Lauer, en columna de opinión del diario La República, cree que el anti-fujimorismo hará ganar a Doña Keiko. Gran parte del electorado ya no considera malo o peligroso al fujimorismo, porque Fujimori, su ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos y decenas de políticos, militares y otros fueron juzgados y condenados por distintos crímenes y delitos cometidos en la década de 1990. Pocos escaparon a la justicia y los nuevos rostros fujimoristas no tienen relación con la dictadura. Si hablamos de “modales democráticos”, el fujimorismo no actúa muy diferente al resto de partidos políticos.

Kuczynski ya se ha percatado que la bandera anti-fujimorista no le sirve y ha atacado por otro lado: el temor que la nueva mayoría absoluta fujimorista en el Congreso sea “abusiva” y “cómplice” del Gobierno nacional, como lo fueron también en democracia las mayorías absolutas durante el gobierno de Acción Popular (1980-1985) junto al Partido Popular Cristiano y durante el gobierno del APRA (1985-1990), y parece que ha tenido éxito.

Aunque las probabilidades de victoria electoral para Doña Keiko son reales, también le son complicadas. Veremos qué ocurre.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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