Durante la conferencia de prensa en
el Palacio de Gobierno, el Presidente de la República dijo que el fujimorismo
nació de la cloaca (alcantarilla) y que “se
había levantado al país”.
No es novedad que Su Excelencia
es sinceramente confrontacional cuando declara ante reporteros. Al carecer de
mayor trayectoria política, no aprendió a llevarse bien con partidos políticos
ajenos al suyo. En democracia se confrontan ideas o programas, pero se respetan
a las personas. Fundamentalmente, si quien se expresa de ese modo ejerce la
jefatura del Estado y personifica a la Nación. Lección que le falta aprender.
De inmediato, el congresista
Kenyi F. (no hay que tomar muy enserio al muchacho. Tampoco, tampoco), hijo
menor del ex dictador Alberto Fujimori, respondió al Presidente de la República
mediante su cuenta personal en la red social Twitter, pero Su
Excelencia se lo buscó por atacar verbal e innecesariamente justo cuando el
Gobierno nacional está debilitado por los escándalos políticos Oscar López
Meneses y Martín Belaunde Lossio.
¿Realmente el fujimorismo nació
de la cloaca?. Quienes piensan o hablan así son anti-fujimoristas rabiosos,
pero es difícil creer que congresistas como Juan José Díaz Dios, Cecilia Chacón
o Luisa María Cuculiza (quien tiene pasado en el Partido Popular Cristiano
durante la década de 1980, aunque ahora no lo reconoce) nacieron de la cloaca.
¿Las congresistas Martha Chávez (quien tiene pasado en Acción Popular durante
la década de 1980) o Luz Salgado (antigua sindicalista) nacieron de la cloaca?.
Lo dudo mucho. Entonces, ¿quiénes nacieron de la cloaca?. Personalmente, a
quienes el Ministerio Público y el Poder Judicial hallaron culpables de haber violado
derechos humanos o cometido crímenes de lesa humanidad.
El Presidente de la República también
dijo que el fujimorismo “se levantó al país”. En otras palabras, lo saqueó. El
fujimorismo es un movimiento político que ha reunido a decenas o cientos de
personas a lo largo del tiempo. ¿Esas decenas o esos cientos de personas “se levantaron
al país”?. Difícil. Dudo, por ejemplo, que esos muchos economistas y técnicos independientes
que implementaron las reformas de mercado en la década de 1990 “se levantaran al
país”. Entonces, ¿quiénes “se levantaron al país”?. Para quien escribe,
aquéllos a quienes fiscales y jueces denunciaron y condenaron por utilizar al
Estado en esa época para amasar fortunas personales.
Al cumplirse catorce años de la
caída de la dictadura, ¿vale la pena ser anti-fujimorista?. Aunque no comparta
postulados o simpatice con el accionar, el fujimorismo ya representa un tercio
del electorado peruano, mínimo. Millones de peruanos y peruanas votaron en las
elecciones generales de 2011 (creídos o descreídos) por los fujimoristas y las
declaraciones de Su Excelencia les ofenden. Además, así como el APRA y odio al
APRA o anti-aprismo dominó la política peruana por varias décadas hasta casi
desaparecer, lo mismo puede ocurrir con el fujimorismo y el anti-fujimorismo.
Por hoy, no soy fujimorista ni
anti-fujimorista. Sólo liberal.


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