Recientemente,
una noticia política sorprendió a la opinión pública peruana.
Hugo Coya,
periodista y escritor, fue destituido como presidente del Instituto de Radio y
Televisión del Perú (IRTP), el organismo público descentralizado administrador
de los medios de comunicación audiovisuales del Estado: TVPerú, Radio Nacional
y Radio La Crónica.
Coya viajó
a España para la presentación de un libro personal (esa etapa del viaje fue
pagada con su dinero) y después viajaría a Gran Bretaña para reunirse con alta
gerencia de la British Broadcasting
Corporation (BBC) por la firma de una “alianza estratégica” con TVPerú (lo
había hecho con la televisora pública española TVE) sobre realización y
difusión de producciones audiovisuales peruanas. Estando Coya en Europa, el
Ministro de Cultura anunció su salida por “mutuo consenso”.
Sin
embargo, Coya reveló públicamente otra versión: fue un “cese intempestivo”,
motivado por la cobertura noticiosa y las entrevistas a políticos opositores al
Gobierno nacional de ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República
mediante la sucesión constitucional de 2018. Haber dado tribuna en los
programas políticos a congresistas opositores hubo motivado llamadas
telefónicas del Ministro de Cultura quejándose. Gota que colmó el vaso: la
cobertura al fallo del Tribunal Constitucional que excarceló a doña Keiko F., ex
congresista y lideresa del fujimorismo, tras un año de prisión preventiva.
También a la (pintoresca) “huelga de hambre” de Mark Vito, esposo de Doña
Keiko, afuera de la cárcel femenina Santa Mónica en Lima y al día de la
excarcelación, cuando hubo reporteros, fotógrafos y camarógrafos de todos los
medios de comunicación.
Desde el
retorno a la democracia en 2001, TVPerú (antes tenía otro nombre, cierto) ha
sido administrado con ciertos criterios profesionales: programación diversa
(cultura, entretenimiento, información, etc.), mayores ingresos por publicidad,
primicias noticiosas, pluralidad de opiniones, etc. Trabajo constante iniciado
durante el gobierno de Valentín Paniagua y continuado por los gobiernos de
Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczysnki.
Aunque Coya
no culpó al “aventurero” por el cese (fue él quien le habría pedido volver a
IRTP después que Coya dimitió en 2017 por el indulto al ex dictador Alberto
Fujimori), el Ministro de Cultura es un vocero del Gobierno nacional. Por ende,
un vocero de los deseos del “aventurero”, a quien parece nos bastarle la
complacencia y la adulación que recibe de muchos periodistas y varios medios de
comunicación privados. No quiere oír críticas ni que oíamos críticas.
Por ahora
el Ministro de Cultura anunció que el sucesor de Coya sería el periodista
Eduardo Guzmán, conocido por sólo importarle servir al “jefe” de turno. El “aventurero”
no se detiene en su afán para quedarse en el poder: ahora “se cargó” a Coya y
pronto “se cargará” a TVPerú.
Ya a la
ciudadanía debe corresponder decir al “aventurero” y los candidatos “gobierneros”
en las ánforas el día de la elección parlamentaria “¡Hasta acá nomás!”.

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