Nunca terminamos de conocer a los políticos. Así lo
creo con el congresista Luis Galarreta.
Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, Galarreta
nació sin brazos a consecuencia de la talidomida.
En 1990 militó en las juventudes del entonces movimiento Libertad. Once años
después estaba afiliado al extinto movimiento Renovación Nacional, liderado por
el ex diputado y entonces congresista Rafael Rey. En 2002 Galarreta fue elegido
regidor metropolitano de Lima. En 2006 fue electo al Congreso y, dos años más
tarde, se afilió al Partido Popular Cristiano. Así consiguió la reelección como
congresista en 2011.
Durante la campaña electoral de 2006 muchos electores
percibimos a Galarreta como un político moderado y sensato. Sus declaraciones
eran ponderadas. No era fujimorista solapado ni anti-fujimorista desembozado.
No acusaba por doquier ni criticaba todo. Sonreía. Era empático. Decente.
¿Sabían que gastó poco dinero en publicidad aquel año sólo moviendo por Lima
unos cuantos paneles con su nombre, su rostro, su símbolo y su número
preferencial?.
En 2015 Galarreta renunció a su militancia pepecista.
Presumiblemente, hubo una disputa entre él y el entonces congresista Alberto
Beingolea por la secretaría partidaria de Lima. Tras meses de incertidumbre,
anunció que iría a la reelección con el fujimorismo. Parecía buena decisión.
Doña Keiko, ex congresista e hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori,
aparecía como fuerte competidora presidencial para las elecciones generales de
2016. Sin embargo, Doña Keiko fue derrotada y Galarreta perdió la apuesta
política de su vida.
Entonces Galarreta se transformó en furibundo
fujimorista. Defiende con todo a Doña Keiko y su bancada. Es crítico total al
Presidente de la República y su Gobierno. Ahora se va de boca y expresa
declaraciones maliciosas y hasta atorrantes. Incluso se ha peleado con otros
congresistas del fujimorismo. Junto a la congresista Lourdes Alcorta, quiere
destacar como el más fujimorista de todos los fujimoristas. Pareciera que tanta
virulencia le ha dado resultados: se rumorea sería el próximo presidente de la Cámara.
Hubo un político semejante a Galarreta: Alfonso
Montesinos. Brillante abogado, fue senador entre 1956 y 1962. Buen orador y fogoso
promotor de la nacionalización de la industria petrolera. Se enfrentó
verbalmente a los senadores Mario Polar, Manuel Seoane y Raúl Porras
Barrenechea. Crítico ácido de Pedro Beltrán cuando fue Presidente del Consejo
de Ministros y Ministro de Hacienda entre 1959 y 1961. Se le consideraba demócrata,
apegado al Derecho y defensor de los intereses nacionales. No obstante, en 1971
Montesinos apoyó la dictadura del general Juan Velasco Alvarado y colaboró en
la “purga” de fiscales y jueces para someter la justicia. Ahí emergió otro
Montesinos: un político sediento de venganza. En 1975 cayó Velasco y Montesinos
se retiró de la vida pública, pero sufriría el resto de su vida el escarnio por
su colaboracionismo. Murió olvidado en 2001.
¿Pasará lo mismo con Galarreta?. No sé, pero para
quienes simpatizábamos con él ya es una lástima.

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