La pandemia viral COVID-19 sigue incontrolable en el
Perú.
Oficialmente, casi treinta y cinco mil contagiados,
más de cuatro mil hospitalizados y casi mil fallecidos. El horror no acaba. Si
las creemos, cifras impensables hace mes y medio cuando el Gobierno nacional de
ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión
constitucional de 2018 decretó en todo el país el Estado de Emergencia, el
toque de queda y el “aislamiento obligatorio” para contener la pandemia. Hoy
dan la vuelta al mundo imágenes de hospitales colapsados, cadáveres apilados en
las morgues y protestas frecuentes de médicos y enfermeras evidencian el
fracaso de la excepcionalidad, mal llamada “cuarentena”. Excepcionalidad
causante de desempleo creciente, quiebra inminente de empresas, empobrecimiento
masivo, sobrevivencia por el alimento de cada día, etc.
¿Responsables?. La “banda de malhechores” que nos
(des)gobierna. Por ejemplo, el Ministro de Salud. Miente sobre las pruebas de
despistajes del virus, las camas disponibles, las unidades de cuidados
intensivos, la desprotección sanitaria de médicos y enfermeras, las
mascarillas, los ventiladores mecánicos, la cifra de fallecidos (contradicha
por la reciente publicación del equipo de investigación periodística
IDL-Reporteros), etc. Miente y no cesa de mentir. Sin embargo, sus culpables
son el “capitalismo internacional”, el “neoliberalismo salvaje”, los Estados
Unidos, quien sea, menos él. Como buen “rojo” ochentero, está más preocupado
por el informe que sociólogos, antropólogos, psicólogos e historiadores le
elaboran para “cambiar las costumbres” de la población tras la pandemia. El
viejo sueño comunista de la “reingeniería social”.
También el Ministro de Justicia y Derechos Humanos,
un típico burócrata obtuso, quien aseguraba que el virus no entraría en las hacinadas
cárceles y hoy hay centenares de contagiados, entre reos y personal
penitenciario. Además, fallecidos. Por eso los motines carcelarios del último
mes, incluido los recientes en Lima, Chiclayo y Huancayo. Más que exigir la
inclusión en la lista de beneficiados de los anunciados indultos del “aventurero”,
reclaman atención médica. Una petición avalada por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos para América Latina. No obstante, el Gobierno, por ejemplo,
promulgó un burlesco decreto legislativo para excarcelar reos por deuda
alimentaria solamente si ¡pagan toda la deuda más la reparación civil!.
Falta el corrupto alto mando de la Policía Nacional,
lucrando con la vida y salud de policías, quienes son miles los contagiados,
decenas los fallecidos y muchos los hospitalizados. Encima, al amparo del
anterior Ministro del Interior, un mentiroso redomado. Asimismo, el Presidente
del Consejo de Ministros, quien por brillantez intelectual nunca morirá.
Responsable de un decreto supremo groseramente inconstitucional, por el cual el
Gobierno termina de “cargarse” la Ley de Transparencia y Acceso a la
Información Pública de 2001 prohibiendo a ministerios y dependencias del Poder
Ejecutivo entregar información durante la excepcionalidad.
Por supuesto, el “aventurero”, quien ni siquiera por
respeto a los fallecidos deja de aparecer en la televisión desde el Palacio de
Gobierno vestido como “cocinero de cevichería” o “vendedor de salchipapas”. Un
sujeto tan vil y resentido, capaz de culpar a la misma población por la
expansión de la pandemia (nadie hace lo mismo en el resto del mundo) y atacar
públicamente a quienes lo criticamos, sin queja alguna de “sus” medios de
comunicación.
Aseguro que estas fechorías y otras más serán
pasibles de investigación, acusación, juicio y sentencia en el Ministerio
Público y el Poder Judicial, correspondientemente. Es el destino de los malhechores.
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