La cifra de
infectados por la pandemia COVID-19, “coronavirus de Wuhan”, proveniente de
China, en el Perú sigue subiendo. Por fortuna, un solo hospitalizado y ningún
fallecido.
Lima sigue
concentrando la mayor cantidad de casos y relacionados con un viaje reciente a
Europa o contacto directo con algún retornado de Europa. Como en otros países
de América Latina, la situación no se ha desbordado. No obstante, los anuncios
del Gobierno nacional presidido por ese “aventurero” llegado a la Presidencia
de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 parecen
“desesperadas”, por evitar “consecuencias políticas”.
La
suspensión de clases en colegios estatales y privados fue aplaudida. Sin
embargo, el Ministerio de Educación se gastará 165 millones de soles en unos
"kits de higiene", en lugar de asegurar primero que éstos tengan agua
potable. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones transferirá dinero a la
ATU para desinfectar buses del transporte público (formales, supongo) en Lima y
la Ministra de Salud presumió de "experta" en una entrevista al
diario Perú21 cuando el Gobierno no
hizo nada por detectar tempranamente posibles casos para posterior despistaje, aislamiento
y seguimiento, como en Corea del Sur. Pese a decir que debía hablarlo con los
rectores, el Gobierno suspendió clases en universidades e institutos
superiores. Otros institutos suspendieron suspender clases hasta el próximo
mes.
Después se
suspendieron vuelos comerciales desde Europa y Asia (sumado al impedimento del
desembarco de cruceros) y prohibieron concentraciones mayores a 300 personas.
Conciertos, obras de teatro, conferencias, festivales, se postergaron o
cancelaron. Museos y sitios arqueológicos han cerrado. Las salas de cine iban a
restringir el aforo a la mitad. La Iglesia Católica canceló todas las
ceremonias religiosas masivas.
Ver al
“aventurero” en televisión anunciar tal o cual medida tras revelar una nueva
cifra de infectados no transmite calma y hasta provoca temor. Algo “bizarro y confuso”, dijo Jorge Abel
Salinas, ex ministro de Salud. El tipo de cambio en dólares está elevado, en
línea con el extranjero. La Bolsa de Valores de Lima “cayó” el día del anuncio
de las principales medidas. Las redes sociales no ayudan en nada. Avalancha de
personas frente a supermercados, tiendas de abarrotes y farmacias en varias
ciudades comprando víveres o productos de limpieza o higiene evidencia cierta
percepción a un escenario de “cuarentenas”, “escasez”, “contagio inminente” y
“muertes”. La campaña publicitaria del Ministerio de Salud, poco informativa e
incompleta, no sirve.
Convertido
en “garante” del abastecimiento, ante el caso 43 al incompetente
"aventurero" y su mediocre Gobierno sólo les quedó pedirnos no salir
de casa. Ante el caso 71, se decretó el Estado de Emergencia en todo el país
por 15 días, restringiendo el libre tránsito, ordenando cierre de las fronteras
e imponiendo “aislamiento obligatorio”. ¡Sinvergüenzas!. Ya no saben qué hacer
y ahora ponen toda la carga del combate a la pandemia sobre nosotros.
Si estuvo
hace poco tiempo en Europa o en contacto directo con venidos de Europa,
atención (especialmente, adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas)
si tiene tos seca, estornudo sin mocos, dolor de cabeza, irritación de ojos, fiebre
o escalofríos y ahogos. De sentirse así, comuníquese a la Línea 113 para
programar un despistaje. De todos modos, cúbrase al toser o estornudar con
pañuelos desechables o con su brazo y lávese las manos frecuentemente. El
COVID-19 es tratable, la gran mayoría de pacientes se cura y la mortalidad no
es alta. Mantengamos la tranquilidad.

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