¡Qué partidos políticos!

Parece que los partidos políticos en el Perú NO pasan por buen momento.

Perú Posible no existe. El Partido Nacionalista sólo es un cascarón. Unión por el Perú está muerto, pero adentro no lo saben. Solidaridad Nacional se desangra por masivas renuncias (que el alcalde de Lima, Luis Castañeda, no pueda ir a la reelección en 2018 por la reforma constitucional del año anterior es un motivo) y en Somos Perú, el ex congresista Fernando Andrade “aplastó” la oposición a su poder. Restauración Nacional del pastor evangélico y ex congresista Humberto Lay acabó en nada y Cambio 90 (Perú Patria Segura, PPS) sólo es el ex congresista Renzo Reggiardo. Alianza para el Progreso tiene futuro incierto, mientras incierto sea el futuro (legal) del ex congresista, ex alcalde de Trujillo y ex presidente regional de La Libertad, César Acuña.

En el Frente Amplio, la facción de izquierda radical con representación parlamentaria, la situación es atroz. Las diferencias entre el ex sacerdote católico y congresista Marco Arana y la ex congresista Verónika Mendoza, quien fue la candidata presidencial, se han agudizado y amenazan con romper la “unidad”. Dueño de la “inscripción”, Arana no quiere que el Frente abra el padrón de militantes a cualquiera, como desean los adictos a Mendoza. Tiene aspiraciones presidenciales para las elecciones generales de 2021 y no quiere que ella ni nadie le quite la candidatura. Los “rojos” son tan caudillistas como siempre.

En Acción Popular una facción liderada por el ex diputado y congresista Víctor Andrés García Belaunde ha conseguido que el Jurado Nacional de Elecciones desconozca la actual secretaría general. A parte de encubrir malos manejos administrativos, el conocido “Vitocho” quiere encumbrar en la presidencia partidaria al escritor y ex diputado Alfredo Barnechea, quien fue candidato presidencial este año, para lo cual el actual presidente, el ex congresista Mesías Guevara, estorba. García Belaunde tiene en sus filas al congresista Edmundo del Águila (hijo del ex diputado Edmundo del Águila), mientras su colega, Yohny Lescano, quien también tiene aspiraciones presidenciales, está al margen.

En el Partido Popular Cristiano, la crisis es grave. Pésimo resultado electoral, ningún escaño en el Congreso, renuncia de más militantes (el ex regidor metropolitano Edgardo del Pomar se ha ido) y hasta la pronta pérdida de la casona limeña donde funciona el tradicional local partidario, pero los ex congresistas Raúl Castro Stagnaro y Rafael Yanashiro niegan todo y siguen enquistados en la presidencia y la secretaría general, respectivamente.

Por último, el liderazgo en el APRA se está deshaciendo como espuma de jabón. Debe haber recambio directivo y el ingeniero Enrique Cornejo, “tecno-político” durante el gobierno de Alan García (2006-2011) y ex candidato a la Alcaldía de Lima en 2014, quiere la secretaría general y “habla fuerte” desde la mass media por la “renovación”, pero los congresistas Javier Velásquez Quesquén y Mauricio Mulder empiezan a criticarlo duramente.

Que partidos políticos. Que democracia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores