Keiko para “keikistas”

Doña Keiko F., ex congresista, hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori y lideresa del fujimorismo, dio un reciente anuncio público.

Anunció que presentaría (como, en efecto, lo hizo) una acción de Hábeas Corpus contra la sentencia que condenó en 2009 a Fujimori por violación a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad a 25 años de cárcel. Lo llamó el “Hábeas Corpus de la Libertad”, pero no mencionó que la defensa legal del ex dictador preso presentó esta garantía constitucional cuatro veces anteriores ante el Poder Judicial, llegando en una ocasión al Tribunal Constitucional. Siempre, sin éxito.

Expertos en Derecho como el jurista y ex senador Enrique Bernales o el abogado penalista Julio Rodríguez ven escasas posibilidades de triunfo al nuevo Hábeas Corpus, pero tiene significancia política. Es la respuesta de Doña Keiko a su hermano menor y también congresista, Kenji, quien había reprochado al fujimorismo no hacer nada por liberar a su padre después que congresistas fujimoristas en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso (con anuencia de Doña Keiko) archivaran un proyecto de ley que hubiese permitido a Fujimori cumplir su condena bajo “prisión domiciliaria”.

Sin embargo, en esa conferencia de prensa cuando anunció la presentación del “Hábeas Corpus de la Libertad”, Doña Keiko demuestra un patrón de conducta reiterativo desde su derrota en la elección presidencial del año anterior: cada vez se “atrinchera” más con los suyos. Cuando ella aparece ante cámaras de televisión y frente a micrófonos, modosita, con apariencia de “niña aplicada” y aires de superioridad, se dirige siempre a sus seguidores. Hace tiempo dejó de intentar convencer a los no-fujimoristas. Cada vez que ella habla, diciendo tal o cual cosa, sólo sus seguidores le creen. Tampoco hablo de todos los fujimoristas sino sólo de los “keikistas”, quienes votaron entusiastamente por Doña Keiko y aplauden todo lo que ella dice. Salvo los congresistas Luis Galarreta y Lourdes Alcorta (“oportunistas”), la bancada fujimorista es “keikista”, porque debe los escaños en la Cámara a Doña Keiko. Quienes en las redes sociales Facebook y Twitter la defienden a morir e insultan a voces críticas también son “keikistas”.

¿Es malo que un político le hable a sus seguidores?. No, exactamente. No obstante, Doña Keiko es la lideresa de oposición al Presidente de la República y su Gobierno por liderar la bancada mayoritaria en la Cámara. Debiera hablar a todos los peruanos. Especialmente, si no votaron por ella. Un político no gana una elección sólo con sus seguidores sino convenciendo que le voten a quienes no lo siguen. No importa que obtuvieras un tercio del electorado en votos, porque los otros dos tercios no te votaron. Refugiándose con los suyos, Doña Keiko demuestra que aún no asimila la derrota (¡a estas alturas, por Dios!) y necesita los aplausos de sus seguidores para no sentirse perdedora. Quienes no somos fujimoristas, la percibimos cada vez más “sectaria” y hasta “cínica”.

Hoy el Perú no necesita una Doña Keiko sólo para “keikistas”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores