Acabaron los sucesos de Pichanaki
con un muerto, varios heridos y el Gobierno nacional “claudicando” vergonzosamente
ante una turba “roja” agitadora y violentista.
En 2005 la petrolera
multinacional Pluspetrol recibió la concesión para explorar y explotar el lote
108, pero recién le fue aprobado el Estudio de Impacto Ambiental en 2013 para
empezar la actividad exploratoria. Durante esta etapa sólo hay remoción sísmica
y no se genera contaminación ambiental alguna. Sin embargo, un “Frente de
Defensa Ambiental” apareció para hacer propaganda escrita y radial repitiendo que
Pluspetrol “está” contaminando la localidad de Pichanaki (Chanchamayo, Junín). Exponían
que Pluspetrol contaminó zonas verdes en el norte (Loreto) y un vicario
católico repetía en cada misa que la empresa estaba contaminando.
Las acusaciones en Loreto contra
Pluspetrol corresponden al lote 1-AB, que entre 1971 y el año 2000 estuvo
concesionado a la petrolera estadounidense Occidental
Petroleum Corporation (OXY), a la cual un informe de 2007 elaborado por Amazon Watch y Earth Rights International señala como responsable de verter 9 mil
millones de barriles de desechos tóxicos durante 39 años. Pluspetrol heredó el
pasivo ambiental de la OXY, que no puede remediar aún por las trabas
burocráticas del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental.
En fin, la exploración y eventual
explotación del lote 108 cuenta con la aprobación de las comunidades nativas
cercanas. Estalló el conflicto: enardecidos manifestantes bloquearon las
carreteras de acceso. La Policía Nacional fue enviada a restablecer el orden y
garantizar la libertad de tránsito. Los “rojos” del “Frente de Defensa Ambiental”
exigían el fin de la salida de Pluspetrol y la típica “comisión de alto nivel” del
Poder Ejecutivo. Declararon un paro y lanzaron las habituales proclamas de
intimidación para que la ciudadanía permanezca en casa y toda actividad
comercial en la ciudad cese.
El jueves 12 de febrero la
situación empeoró cuando los manifestantes intentaron tomar las instalaciones
de Pluspetrol, la comisaría policial y la base militar “Juan Valer”. El
Presidente de la República debió declarar el Estado de Emergencia, pero no lo
hizo. La Presidenta del Consejo de Ministros estaba ausente. Antes que la “sangre
corra al río”, los ministros de Energía y Minas y de Justicia fueron a
Pichanaki y firmaron un “acta de compromiso” con el frente para que levante el
paro. Para colmo, aceptaron la principal exigencia de los “rojos” y conminaron
a Pluspetrol que abandone Pichanaki, pese que la exploración estaba 90%
completa. En Lima, una patota de “rojitos” protestaron violentamente frente a las
oficinas de Pluspetrol.
¿Se impuso el “diálogo”?. No, se
impuso la demagogia. La petrolera quiere seguir la exploración en el resto del
lote, pero la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía teme una
eventual revocación de las autorizaciones concedidas. Si el gabinete no fuera
censurado en el Congreso, debe irse, porque no se “dialoga” o “negocia” el
imperio de la ley con las turbas.


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