Irresponsabilidad en acción ("ESPECIAL")

Apareció en televisión el “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 en otro show de demagogia verbal e irresponsabilidad de funciones.

Todo campanudo, anunció el decreto de urgencia estableciendo el “bono electricidad”. Millones de soles destinados a subsidiar “focalizadamente” con 160 soles las tarifas eléctricas de millones de hogares, por única vez, a consecuencia de la pandemia viral COVID-19 en el Perú. Por fortuna, el subsidio irá directamente a las empresas distribuidoras de electricidad para pagar los recibos, previa relación de beneficiarios entregada a OSINERG, el organismo regulador en energía. Recelo algo de esa “focalización”. Además, siguiendo la lógica del Gobierno nacional, ¿por qué un “bono electricidad” sí y un “bono teléfono celular”, un “bono Internet”, un “bono agua” o un “bono televisión por cable”, no?. 

Temprano el obtuso Ministro de Defensa anunció que el Gobierno aprobó el decreto de urgencia para subsidiar las tarifas del transporte público urbano e interurbano. Millones de soles más que se entregarían a los gremios de transportistas. El anuncio de un nuevo paro de transporte público en Lima y Callao tuvo algo que ver. Ahora, el subsidio en la capital se canalizaría por la Autoridad del Transporte Urbano (ATU), quien ya subsidia el sistema de buses Metropolitano y los corredores viales. Sin embargo, en veintisiete capitales departamentales, el subsidio se canalizaría a través de los mil veces comprobados, ineptos y corrompidos gobiernos locales.

El Gobierno quiere reanudar el transporte público interprovincial y los vuelos comerciales internos. Contra el sentido común, el Ministerio de Salud no quiere limitar la capacidad de buses y aviones con sus protocolos sanitarios. Estaría de acuerdo en llenarlos al 100%. El problema radica en que terrapuertos y aeropuertos, buses y aviones, se volverían nuevos focos de contagio del virus. De igual modo, el Gobierno autorizó la reapertura de restaurantes, con aforo al 40%, y, como parte de la “fase 3” del reinicio de actividades económicas (nadie explica cómo quedaron las fases 1 y 2), también la reapertura de tiendas para venta mayorista o minorista. ¿Qué nos dijo el “aventurero” tras forzarnos a estar en nuestras viviendas durante tres meses y medio?. Nos dio tips de cómo no contagiarnos y reiteró la “responsabilidad exclusiva” de cada quien. ¡Maldito irresponsable!.

¿Recuerdan la insistencia del “aventurero” por el reinicio del fútbol profesional?, ¿le ha escuchado decir algo por la veintena de jugadores, tanto de distintos clubes de fútbol como la Academia Deportiva Cantolao, contagiados por la pandemia?. Él no ha dicho nada. Tampoco la Federación Peruana de Fútbol, pero sí el sádico Ministro de Salud ¡culpando! a los equipos de fútbol por “no haber prevenido”. Miserablemente, irresponsable.

Nota aparte: me han decepcionado el Arzobispo de Lima y el Cardenal de la Iglesia Católica peruana. El primero declaró al diario La República que la salud “no es un negocio”, pero avaló como mediador el tramposo acuerdo entre el Gobierno y las clínicas privadas para la atención de pacientes del virus. El segundo salió públicamente a defender al “aventurero”, a pesar que este Gobierno ha permitido hasta la atención médica veterinaria y no los servicios religiosos. Tampoco tiene intención de permitirlos, pese a los pedidos de la Conferencia Episcopal Peruana. De los más de nueve mil fallecidos oficiales por el virus, ¿cuántos pacientes hubieran deseado confesarse por última vez ante un sacerdote o recibir la extremaunción o sus familias haber recibido consuelo espiritual?. ¡Hipócritas!.

 


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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