Fujiaprismo

Tal vez ha oído este adjetivo calificativo contra quienes critican duramente a ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018: “fujiapristas”.

Como pasa con el mote “caviar”, no acabo de entender “fujiaprista”. Creo la palabreja fue ideada por Juan Carlos Tafur, el psicólogo (sociólogo, no sé) que se alucina “periodista”, pero sólo acomoda su pluma al “amo de turno”. ¿Qué es el “fujiaprismo”?, ¿quién es un “fujiaprista”?.

Supongo que “fujiaprista” se refiere a la alianza tácita entre el APRA y el fujimorismo en el Congreso surgida tras las elecciones generales de 2016. El fujimorismo obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara. El APRA tuvo la misma representación empequeñecida del quinquenio parlamentario anterior. No estaba el Partido Popular Cristiano. Los apristas no confían en Acción Popular. Los “rojos” son anti-apristas. ¿Quiénes les quedaban?. Los fujimoristas.

En la década de 1960, el APRA en el Congreso “forjó” un pacto político con los seguidores del ex dictador Manuel Odría: los odriístas. Fue el pacto apro-odriísta o la llamada “Coalición del Pueblo”. Sin embargo, hay dos diferencias: primero, los integrantes del APRA-odriísmo no eran una colección de palurdos y tartufos, como los “fujiapristas”. No hay comparación, por ejemplo, entre el ex senador Julio de la Piedra (con quien se podía discrepar, pero era intelectualmente respetable) y el (impresentable) ex congresista Héctor Becerril. Segundo, en la “Coalición del Pueblo”, los apristas lideraban a los odriístas. En el mentado “fujiaprismo”, aunque no se puede negar la habilidad política de los apristas, el fujimorismo aportaba la fuerza política, no el APRA. Como dije entonces, si los apristas debieron elegir entre ser “cola de león” o “cabeza de ratón”, eligieron la primera opción.

Todo lo que hicieron el APRA y el fujimorismo en el Congreso con el gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki desde 2016 hasta su caída es historia, pero está fresca cuando vemos en televisión, oímos en radio o leemos en prensa escrita a ese “mal bicho” que hoy nos desgobierna. No obstante, ¿cuál fue el destino final del “fujiaprismo”?. Desapareció cuando el “aventurero”, estirando como plastilina la Constitución de 1993 y con turbas rodeando el Palacio Legislativo, “se cargó” el Congreso el 30 de septiembre del año pasado. Hoy el APRA no tiene representación parlamentaria y el fujimorismo ha quedado reducido a una fuerza minúscula, sin la belicosidad de antes.

¿Por qué los “gobierneros” invocan el fantasma del “fujiaprismo”?. Se les acaban los argumentos para defender al “aventurero”, quien tuvo casi todo el respaldo político después del 30 de septiembre, y su putrefacto Gobierno, que acumuló, desde el 16 de marzo, más poder que ningún gobierno anterior tras el retorno a la democracia en 2001. Resultado: la pandemia viral COVID-19 descontrolada en el Perú, no sabemos bien cuántos muertos causó, y una recesión económica tan dura como no hemos visto desde 1930.

Parafraseando a Tafur, hoy los “gobierneros” son las “viudas del fujiaprismo”.

 


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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