El Presidente de la República apareció el lunes en su
primer Mensaje a la Nación por TV y se “desnudó” políticamente él y también a
su Gobierno.
Para empezar, Su Excelencia tiene una oratoria
tediosa. Es aburridísimo escucharlo. “Invitó” al Congreso a permitir legalmente
que la Contraloría General de la República nombre un auditor externo para las
finanzas del Poder Legislativo. Su Excelencia quiere aparentar que comparte el
rechazo ciudadano a un Parlamento frívolo y despilfarrador (cuyo costo total
está por acercarse a los parlamentos de Brasil y México, los más caros de
América Latina), pero sin disgustar a la mayoría fujimorista. “Invocó” a que
apruebe la regulación a las cooperativas de ahorro y crédito (señaladas como “lavadoras
de activos”) por la Superintendencia de Banca y Seguros. Si hubiese querido ser
firme, hubiera anunciado que el Poder Ejecutivo enviará los respectivos
proyectos de ley.
Dijo que el Gobierno nacional transferirá una
millonada de dinero público a gobiernos regionales y locales para descentralizar
las obras de reconstrucción por el fenómeno El Niño del año pasado. Presidentes
regionales y alcaldes saldrán “forrados en billete”.
La cereza del pastel en este discurso bodrio fue el
anuncio que él y su (amiguísimo) Presidente del Consejo de Ministros habían “aceptado”
la renuncia del Ministro de Economía y Finanzas. Según el Presidente de la
República, el crecimiento económico estará en función de nuevas inversiones y
mayor recaudación tributaria, no en subir impuestos. Pura demagogia. La
inminencia de un prepotente paro de transportistas de carga y el deseo del
Gobierno nacional por evitarlo a toda costa es el verdadero motivo.
Los transportistas de carga rechazan el aumento del
Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) al diésel y el diésel B2 y, exigen también,
una rebaja de 50% en las tarifas de los peajes de las concesiones viales. Este
gremio es muy mercantilista y hace años desea que el Estado lo “subsidie”. Para
evitar el paro el Gobierno nacional le había propuesto devoluciones de hasta 30%
de las tasas del ISC. No obstante, como los transportistas insistían, al final
se habría aceptado devoluciones por ¡60% u 80%!. Es decir, se les cobraría
menos por ISC. Al final, equivaldría a un subsidio. Por ahora los
transportistas han “suspendido” el paro.
¿No hay un serio déficit fiscal?. Sí, pero el
Presidente de la República quiere resolverlo instigando a la Superintendencia
Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) que pase por encima del Poder
Judicial para cobrar (supuestas) deudas tributarias en litigio a ciertas
grandes empresas.
#ElPerúPrimero significa que Su
Excelencia no quiere “enemistad con nadie”. ¿Por qué al Presidente de la
República y su Presidente del Consejo de Ministros les preocupa tanto no “enemistarse
con nadie”?. Porque es un dúo “arribista” que quiere retener el poder como sea.
“Truhanes” que no tienen plan político, programa
económico ni visión de país. Dos “politicastros” que mienten como “bellacos” y
desprecian a la ciudadanía. “Viles” que lideran un Gobierno inmoral.


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