Bueno, malo y feo del Mensaje de PPK

El 28 de julio pasado el Presidente de la República inició el segundo año de su Gobierno con el Mensaje a la Nación ante el Congreso.

Fue un discurso emotivo, pero poco sustancioso. Me gustó la alusión final a nuestro lema nacional, “Firmes y felices por la unión”, aunque lo juntó con el reciente lema frente a la emergencia del fenómeno de El Niño, “Perú, una sola fuerza”. En fin, me toca señalar lo bueno, lo malo y lo feo.

Lo bueno: proyecto de ley para agilizar trámites de expropiaciones para grandes obras de infraestructura, que restituiría un decreto legislativo derogado por la Cámara. Proyecto de reforma constitucional para modificar el Consejo Nacional de la Magistratura. Compromiso de “destrabar” más grandes proyectos de inversión privada. Ampliación del Permiso Temporal de Permanencia (PTP) para inmigrantes venezolanos y reafirmación del compromiso peruano por una transición democrática en Venezuela. Proyecto de ley para “redefinir” competencias municipales y regionales. Promesa de reequipamiento y mayor presupuesto al Cuerpo General de Bomberos Voluntarios. Inicio de los preparativos para la celebración del Bicentenario de la Independencia en 2021.

Lo malo: nada de autocrítica a la malísima política tributaria e insistencia en volver a ampliar el sistema de detracciones y retenciones (vigente desde 2001) y modificar otra vez el régimen especial PYMES. Mención breve a la reorganización del Seguro Integral de Salud (SIS), la postergación de la vigencia completa del Código Procesal Penal de 2004 y los preparativos para los Juegos Panamericanos 2019 en Lima. Proyecto de ley para crear una Autoridad de Transporte Urbano, porque no se sabe para qué más burocracia y cómo resolvería el problema del caótico tráfico limeño. Promesa de construcción de más plantas de tratamiento de aguas residuales, pero como política ambiental y no como problemática del saneamiento.

Lo feo: omisiones. Nada sobre la reforma electoral, el mecanismo de “consulta previa” en minería e hidrocarburos, la reforma a los sistemas pensionarios, la situación del complejo metalúrgico de La Oroya y la refinería de Talara, la realidad de ESSALUD, la reforma y promoción de la inversión privada en las empresas prestadoras de servicios de saneamiento (la izquierda radical y la derecha conservadora en la Cámara se aliaron para derogar un decreto legislativo sobre este tema), la sanción penal contra “crímenes de odio” (la Cámara derogó un decreto legislativo al respecto, para alegría de católicos intolerantes y evangélicos fanáticos), el boicot a un procedimiento disciplinario más duro en la Policía Nacional (la Cámara derogó otro decreto legislativo), la vuelta a la mala focalización de los subsidios del Fondo Mivivienda, la cobertura y atención de los programas de apoyo y alivio a la pobreza y pobreza extrema, la situación del narcotráfico y los cultivos ilegales de hoja de coca, las políticas de promoción en ciencia y tecnología, etc.

Ahora queda escuchar al Presidente del Consejo de Ministros y los demás ministros. Estaremos atentos.

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