Volvemos a 2012, cuando hubo las
protestas contra el proyecto minero Conga en Cajamarca.
Hoy protestas en Arequipa
detienen el inicio de la ejecución del proyecto minero Tía María a cargo de la
empresa minera Southern Perú Cooper
Corporation. Este proyecto no es nuevo: data de 2010, el Estudio de Impacto
Ambiental se ha cambiado dos veces y el proyecto se ha reformulado también para
lograr mayores garantías ambientales. Sin embargo, Conga, a cargo de la empresa
minera Yanacocha, tampoco era nuevo: databa de cuatro años atrás y también
cumplía con estrictas exigencias ambientales. Incluso, durante el curso de las
protestas, el proyecto fue reformulado, pero esfuerzo y costo fueron inútiles.
Yanacocha lo suspendió.
Ya sabemos quiénes están detrás
de estas protestas bien preparadas e incentivadas: el sector más incendiario de
la izquierda radical. Anti-empresa, anti-capitalistas, anti-imperialistas y anti-mineros,
disfrazados de “luchadores sociales” que “defienden el medio ambiente”. Se sabe
que persiguen intereses políticos: ganar cargos públicos de elección popular y
tomar el poder en comicios libres. Hasta se sabe que son metódicos y
calculadores: cuando “se tumben” Tía María, irán tras el proyecto minero Las
Bambas en Apurímac, a cargo de la empresa minera MMG. Siempre con propaganda,
desinformación, exigencias, hostilización (incluido delitos como secuestrar trabajadores)
y paro, que también involucra delinquir con bloqueo de carreteras, destrucción
de propiedad pública o privada y ataques a la Policía Nacional.
No obstante, la Presidenta Regional
de Arequipa no quiere meterse, los congresistas tampoco quieren involucrarse.
Varios periodistas e intelectuales piden que el Gobierno nacional “dialogue”,
aun cuando esos energúmenos ya han expresado que no quieren dialogar. Se envían
más policías y gritan “criminalización de la protesta”. El viejo periodista
César Hildebrandt despotricó del Presidente del Consejo de Ministros por querer
castigar a quienes delinquen en la protesta, pero no dijo ni pío contra los
salvajes que hasta dinamitaron un canal de regadío afectando el abastecimiento
de agua al agro local.
Southern ya había
desistido de Tía María, pero el Presidente de la República y la Ministra de
Energía y Minas intervinieron para salvar el proyecto frente al “terrorismo
anti-minero”. Exportar menos cuando los precios de las minerales en los
mercados internacionales ya están bajos no ayuda a un mayor crecimiento
económico. Sin embargo, intereses electorales, rencillas políticas, tips
ideológicos, deseo de quedar bien con Dios y el diablo, etc., parecen ansiar
que Tía María tenga el mismo destino de Conga.
En el siglo XVII los franceses acuñaron
la frase “Vale un Perú”, porque siempre hemos sido un país eminentemente minero
(como Venezuela es fundamentalmente petrolero) y quienes esbocen consignas
intolerantes como “Agro SI, minería NO” y hasta golpeen gente que no piensa igual,
son enemigos del Perú y “nadie tiene razón contra el Perú”, dijo alguna vez el
mariscal Andrés Avelino Cáceres en 1886.
Que así sea.

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