Martín Belaunde Lossio, fugado y capturado


Domingo 24 de mayo: medios de comunicación informaban que el empresario Martín Belaunde Lossio había huido de la vivienda en Bolivia donde vivía con arresto domiciliario a la espera que lo extraditasen al Perú.
 
Otrora amigo cercano del Presidente de la República y la Primera Dama de la Nación, Belaunde Lossio estaba detenido en Bolivia, país al que habría entrado ilegalmente huyendo de la justicia peruana y solicitó le otorgue la condición de “refugiado político”. Como la Comisión Nacional de Refugio (CONARE) le negó su petición y el Perú ya había solicitado formalmente la extradición, fue puesto bajo arresto domiciliario en una nada modesta vivienda del barrio más adinerado de La Paz, propiedad de su primo político Yulliano Arista, conocido como el “Curaca Blanco”. El Tribunal Supremo de Justicia concedió la extradición y el Tribunal Constitucional le había negado acciones de Habeas Corpus para que lo liberaran. Entonces Belaunde Lossio fugó y desde la clandestinidad intentó convencer a periodistas peruanos que fue secuestrado y escapó de una muerte segura. Nadie le creyó.
 
La fuga causó una crisis política en Bolivia y puso brevemente en ridículo al régimen neo-indigenista de Evo Morales, aunque no generó revuelo en la Asamblea Legislativa ni entre la población. El Ministro de Gobierno fue sustituido por un senador oficialista. Seis personas fueron detenidas, incluido el “Curaca Blanco” y los policías custodios de la casa. Bolivia ha emitido la alerta nacional e internacional de búsqueda y captura. Cuatro días después de la fuga, Belaunde Lossio fue capturado y después entregado a las autoridades peruanas.
 
En el Perú la noticia causó más indignación que asombro. La comisión investigadora del Congreso sobre el caso Belaunde Lossio quería que el Presidente del Consejo de Ministros y los titulares de ministerios involucrados den las explicaciones correspondientes. Por el lado del oficialismo, la huida es culpa de las autoridades bolivianas, que rápidamente lo capturaron. Para la oposición, que Belaunde Lossio huyera es responsabilidad indirecta del Gobierno nacional que nunca habría tenido muchos deseos de extraditarlo. Eso explicaría, por ejemplo, el pésimo primer expediente de extradición que la Corte Suprema de Justicia rechazó enviar a Bolivia.
 
Se especulaba adónde iba ir Belaunde Lossio. Hay quienes creían que intentaría viajar a Malasia, donde tiene familia y no hay tratado de extradición con el Perú y demoraría muchísimo tiempo traerlo. Al final, fue atrapado cerca de la frontera boliviana con Brasil. Ya fue traído al Perú (como extraditado, no expulsado) y está recluido en el penal Piedras Gordas.
 
Al margen de los deseos en el Palacio de Gobierno, pronto se conocerá más respecto a los negocios turbios que Belaunde Lossio tuvo con varios presidentes regionales, los aportes al Partido Nacionalista para las elecciones generales de 2006 y 2011 o los nexos con el caso judicial “La Centralita”. Por supuesto, siempre hay la probabilidad que calle o mienta, pero –al menos- ya está en el Perú.
 

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