Recientemente, el diario Expreso publicó una encuesta de opinión de la encuestadora CIT Perú.
Según su director, José Manuel Saavedra, CIT es una empresa con ocho años de actividad. En la última campaña electoral parlamentaria, sondeó la intención de voto. El ex jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fernando Tuesta Soldevilla, menospreció sus mediciones desde la red social Twitter.
De acuerdo al último sondeo, a más de mil personas en veintidós departamentos del país, a través -mayormente- de llamadas telefónicas y mensajes por WhatsApp, el “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 tiene 53% de aprobación, 43,3% de rechazo y 3,7% de “no saben, no opinan”. Respecto a una encuesta de abril, bajó catorce porciento. En Lima la aprobación es sólo 39%. En el resto del país, es mayor. La encuesta también sondea a los ministros, pero en este tiempo de la pandemia viral COVID-19 en el país, nos interesa el Ministro de Salud. Ese “rojo” con título médico tiene 26,6% de aprobación y el 64,9% lo rechaza. La presidenta de la seguridad social ESSALUD tiene 23% de aprobación y 65,3% la rechaza. Además, 67% de encuestados cree que el Estado de Emergencia, el toque de queda y el “aislamiento obligatorio” decretados por el “aventurero” en todo el país en la quincena de marzo para contener la pandemia no han sido efectivos. También 72% cree que el Gobierno nacional oculta la verdadera cifra de fallecidos por el virus y 45% afirma conocer directa o indirectamente a algún fallecido por la pandemia.
Cierto, los resultados de esta encuesta difieren significativamente de las encuestadoras IPSOS, DATUM, CPI e IEP, que dan en este momento al “aventurero” una popularidad sideral y una aceptación casi fanática a las acciones del Gobierno. No discutiré la metodología estadística, los intereses económicos de las encuestadoras ni los fines políticos detrás. Usted es libre de creer la encuesta que desee. Creo en esta encuesta y les diré el por qué.
Con los hospitales colapsados, las pilas de cadáveres en las morgues, la escasez de pruebas de despistaje del virus y material sanitario, la falta de camas disponibles y unidades de cuidados intensivos y el malestar de médicos y enfermeras, es casi imposible que el Ministro de Salud tenga gran aceptación. Fue pifiado en Chiclayo, Iquitos y Chimbote y será pifiado dónde vaya. La misma afirmación se aplica a la Presidenta de ESSALUD.
En cuanto a los muertos, la proporción de contagiados y fallecidos en las cifras oficiales no es coincidente con la velocidad de expansión de la pandemia. De acuerdo al diario británico Financial Times, el porcentaje de fallecidos en el Perú durante los cinco primeros meses del año subió 81% respecto al año pasado. Si restamos la cifra oficial de fallecidos, habrían siete mil quinientos más. Por eso en la encuesta muchos sondeados dicen saber de algún familiar, amigo o conocido que murió por el virus y a la gran mayoría de ellos le cuesta creer que no haya tantos fallecidos en el país por la pandemia.
¿Por qué el “aventurero” tiene tanta aprobación?. Por la propaganda. Desde el Gobierno y los medios de comunicación “adictos” buscan constantemente culpables o distractores ante los fracasos del “aventurero” con el virus: la población en general, los críticos, los infractores, los empresarios, el Congreso, el Sistema Privado de Pensiones, los presos, los mercados de abastos, las farmacias y boticas, etc. Repiten que él se “esfuerza” y todos debemos “esforzarnos”. Es como un enamoramiento basado en mentiras, que tarde o temprano acabará en desengaño.
Esperaré
expectante la próxima encuesta.
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