En Chile se conmemoraron cincuenta años del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.
Es una fecha que todavía divide a la sociedad chilena entre quienes creen que no había otra forma de terminar con el caos económico y la violencia política causadas por el gobierno de Salvador Allende y quienes sufrieron la brutalidad de la dictadura del general Augusto Pinochet. También hay discrepancias sobre si la democracia chilena de entonces acabó el día del golpe o antes. Aunque sobrevalorada, la figura política de Allende ha transcendido el tiempo y las distancias para convertirse en mito, tanto por el “bello ideal” izquierdista que quiso hacer y fracasó como por su suicidio el día del golpe.
Como en Lima andamos pendientes de Santiago, en Perú esta conmemoración no iba a pasar desapercibida. No faltan quienes desde uno u otro lado del espectro ideológico equiparan el 11 de septiembre de 1973 con el 05 de abril de 1992, pero si consideramos la historia política de Perú y Chile, es una comparación errónea y maniquea.
Chile casi no ha conocido dictaduras. Por el contrario, en Perú los dictadores abundaron. Diecisiete años de Pinochet no son comparables con la dictadura de Alberto Fujimori. Aunque (ridículamente) gustaba que lo llamasen “Chinochet”, Fujimori nunca fue tan “duro” ni tan represor como su ícono chileno, porque no necesito serlo: gozó de alta popularidad durante bastante tiempo, quería “guardar formas” (algunas) y la oposición democrática no era políticamente fuerte.
El golpe de 1973 en Chile marcó el final de un ciclo político que se había iniciado en la década de 1930 y fue el inicio de una nueva era, simbolizada con la derogatoria de la Constitución de 1925. Esa era habría concluido con el “estallido social” del 18 de octubre de 2019. Por el contrario, el golpe de 1992 en Perú fue la última etapa de un ciclo político que comenzó con el golpe de 1968. La nueva era se inició el 22 de noviembre de 2000 y, actualmente, estaría en sus estertores. A su vez, los cambios que experimentó Chile -para bien o para mal- sucedieron después del 11 de septiembre de 1973. Al contrario, en Perú los cambios -para bien y para mal- se iniciaron antes del 05 de abril de 1992.
Hay más elementos a considerar: en Chile el golpe y las posteriores violaciones a los derechos humanos fueron una consecuencia de la violencia política desatada antes del 11 de septiembre de 1973. En Perú las violaciones a los derechos humanos como consecuencia de la violencia política (el terrorismo comunista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) empezaron en la democracia bajo la Constitución de 1979 y el golpe fue el resultado de la descomposición institucional y la corrupción iniciadas mucho antes del 05 de abril de 1992.
Por último, Pinochet quedó asociado a una dictadura modernizadora y pacificadora, pero salvaje y muy cruenta. En Perú, Fujimori es sinónimo de una dictadura cuasi modernizadora, pacificadora a ratos, poco cruenta, pero extremadamente corrompida.
Cada país
tiene su historia, sus hitos y sus tragedias.
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