Bicameralidad necesaria y rechazada


Faltan pocos días para el referéndum sobre las cuatro reformas constitucionales.

Según la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), en las primeras tres preguntas ganaría la opción del SI con 60%, 63% y 67%, respectivamente. En contraste, la cuarta pregunta sobre el retorno al Congreso bicameral ganaría el NO con 54% frente al SI con 32%.

¿Por qué ganaría el NO en la cuarta pregunta?. Esencialmente, porque el Presidente de la República y un círculo periodístico “progre” y “anti-fujimorista” en los medios de comunicación no quiere esa reforma constitucional, porque alegan que el proyecto original fue “desnaturalizado” por el Congreso y bla, bla, bla. Es cierto, el proyecto original fue modificado y no todo el texto es bueno, pero siempre es reformable a posteriori. Sin embargo, Su Excelencia y la “argolla mediática” dicen querer la bicameralidad, pero irresponsablemente piden el voto por el NO.

¿Para qué la bicameralidad?. Quienes queremos volver a un diseño bicameral como existió hasta el golpe de estado del 05 de abril de 1992, creemos que el diseño unicameral implantado por la Constitución de 1993 es nefasto y está pervertido. La ausencia de una segunda cámara legislativa se evidencia en la (creciente) mediocridad y pobreza de las leyes aprobadas.

Por ejemplo, la última modificación a la Ley que regula el servicio de estacionamiento vehicular del año 2009. Cuestionada por los centros comerciales, establece que el cobro ya no es por hora o fracción sino por minuto efectivamente utilizado, “despenaliza” la pérdida del ticket, concede gratuidad en los 15 primeros minutos (¡qué generosidad!), etc.

Otro caso actual: la ley que regula el servicio de taxis por aplicativo. A raíz de un caso infausto e individual de una mujer en un taxi, los congresistas votaron que las empresas UBER, CABIFY, BEAT, EASY TAXI y demás deban estar registradas en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, deban ser “responsables solidarias” (no hacía falta una ley) de afectaciones o perjuicios a los pasajeros a bordo del taxi (sin contar responsabilidades civiles o penales), deban exigir que sus choferes se registren en la municipalidad provincial (¡burocracia!) y mantener “registro en línea” con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, el INDECOPI, el Ministerio del Interior, etc.

Último ejemplo: la Ley General del Bodeguero. Supuestamente, debe promover la competitividad, a través de la formalización, capacitación, asistencia técnica, servicios tecnológicos, entre otros, para satisfacer las necesidades de las micro y pequeñas empresas. En realidad, otorga “privilegios” como pagar “tarifa residencial” (en lugar de “comercial”) por servicios de electricidad y saneamiento, obtener automáticamente licencias de funcionamiento definitivas (¿por qué la excepción?), etc.

Podríamos continuar. Lo peor es que quienes incitan a votar NO a la cuarta pregunta del referéndum coinciden conmigo, pero sus intereses mezquinos y odios cainitas sólo acelerarán la degradación del Congreso y nadie sabe qué vendría después.


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