En 2007, durante el gobierno de Alan García, el Congreso aprobó la ley que instituye el “Día de los Defensores de la Democracia”.
Hechura del entonces congresista Luis Giampietri, vicealmirante retirado, la ley creó un día de homenaje (no fijó cuál) y condecoraciones para militares y policías (activos o retirados) y civiles que contribuyeron a la derrota del terrorismo comunista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en las décadas de 1980 y 1990. Llama la atención, sin embargo, que la ley mencione “defensores de la democracia” y no “artífices de la pacificación”. Bajo la dictadura de Alberto Fujimori se usaba mucho el término “pacificación” para referirse a la lucha antiterrorista, que considero era más adecuado.
Desde el retorno a la democracia en 2001 parece que hubiese una obsesión de militares y policías, que sirvieron cabalmente en la lucha contra Sendero Luminoso y el MRTA, por vestirse de “demócratas” cuando no tendrían necesidad de hacerlo. Si estos señores apoyaron a Fujimori, como lo hizo la gran mayoría de peruanos y peruanas en esa época, ¿por qué “avergonzarse”?. Combatir el terrorismo comunista no te convierte automáticamente en “demócrata”. Ellos eran libres de creer que el “populismo autoritario de derecha” de Fujimori era lo mejor para el país. En lo personal, este maniqueísmo de palabras (los “rojos” también lo hacen) me sabe a “hipocresía”. Nadie es demócrata “por oposición” sino “por convicción”.
En 2021 el Congreso extraordinario modificó la ley e instituyó el 22 de abril (día de la operación militar “Chavín de Huántar”) y el 12 de septiembre (día de la captura de Abimael Guzmán, líder fundador de Sendero Luminoso) como “Días de los Defensores de la Democracia”, aunque no los declaró feriados nacionales. Nuevamente, esta cobardía cortesana de “no llamar las cosas por su nombre” como si alguien fuese a ofenderse. En 2016, la mayoría absoluta fujimorista en el Congreso, apeló a esta “neo-lengua” cuando rebautizó la “Sala Gustavo Mohme” del Palacio Legislativo como “Sala Héroes de la Democracia”. Esta manía me recuerda mucho a todas las dictaduras comunistas, las cuales todas se autodenominan “democráticas”.
El último fin de semana el Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, militar activo, dio un enfático pronunciamiento durante una actividad pública en el Hipódromo de Monterrico en Lima, donde advirtió que las Fuerzas Armadas no permitirán ninguna acción contra el orden constitucional ni nada que amenace la paz y la tranquilidad en el país.
Desde el inicio creo habrá una “intervención militar” para acabar con el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República y su incompetente, corrupto e ideologizado Gobierno, si éstos apelasen a la “violencia revolucionaria” en las calles para permanecer en el poder, y ahora sé cuál sería el pretexto ante la Historia para intervenir: “salvar” la democracia, aunque nazca un nuevo régimen político, donde los uniformados vuelvan a “tutelar la nación”, como en el pasado.
A
prepararnos para el futuro.
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