Una de las críticas al economista Pedro Pablo
Kuczynski (PPK), pre-candidato presidencial para las elecciones generales del
próximo año, es su “pasaporte estadounidense”. Mejor dicho, que tiene la
nacionalidad de los Estados Unidos y el Perú.
Esta crítica a PPK se la hacen desde que fue Ministro
de Economía y Finanzas bajo el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) como
descalificación para ejercer la función pública. Cuando Kuczynski fue candidato
presidencial en las elecciones generales de 2011, avergonzado de su
nacionalidad estadounidense, “renunció” a ésta, aunque después la “reactivó”. Hoy
el APRA ataca a PPK por el mismo tema de la nacionalidad, como una forma de bajar
su temprana intención de voto (segundo y en fila para la segunda vuelta
presidencial) en las encuestas. Paradójicamente, Kuczynski ataca a la
pre-candidata presidencial del fujimorismo (en primer lugar de la intención de
voto) con un supuesto “pasaporte japonés” (no le creo) para “bajarla”.
Esta crítica del pasaporte-nacionalidad es patética.
En esta época de Globalización, con mercados abiertos, inversión extranjera,
libre flujo de información, justicia internacional y mayor interconexión entre
las naciones es retardatario descalificar a un político o una política por
tener una nacionalidad adicional a la peruana. ¿Tener un pasaporte adicional de
otro país significa que quieres menos a tu patria o que estás vendido(a) a
extranjeros?. Para nada. Es una estratagema electorera para conseguir más votos
recurriendo a un patriotismo barato.
¿Por qué esta suspicacia con el “pasaporte extranjero”?.
Quizá proviene de las elecciones generales de 1990. Entonces se rumoreaba
dentro del FREDEMO, la coalición que respaldaba la candidatura presidencial del
escritor Mario Vargas Llosa, que el contrincante de la segunda vuelta, el
oscuro Alberto Fujimori, tenía “pasaporte japonés”. Dentro del FREDEMO, el
escritor Alberto Massa iba a hallar el escurridizo pasaporte, pero no pudo.
¿Para qué hallarlo?. El (antiguo) Jurado Nacional de Elecciones hubiese
retirado a Fujimori declarando virtual ganador a Vargas Llosa, porque la
Constitución de 1979 no permitía una nacionalidad adicional a la peruana,
excepto de algún país latinoamericano o España: Japón, no. Si Fujimori tenía
“pasaporte japonés” (como se comprobaría varios años después que sí tenía),
significaba que carecía de la nacionalidad peruana y quedaba fuera de la
contienda electoral.
Actualmente, la Constitución de 1993 es sin-restricciones:
si tienes nacionalidad peruana, puedes tener cualquier otra, si las normas de
ese país no te obligan a renunciar a la peruana. En pocas palabras, el Perú te
permite tener junto a tu pasaporte color guinda pasaportes de distintos colores
y diferentes lugares. Eso lo saben bien PPK, el APRA, los fujimoristas, la
izquierda radical (algunos de sus viejos líderes tenían pasaporte de Cuba),
etc.
Si nuestros políticos se avergüenzan de ser
cosmopolitas y sólo saben descalificarse entre sí por la banalidad de sus
pasaportes, mejor no votar por ellos o ellas en elecciones.

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