“Lava Jato”, Odebrecht y el Perú

El nuevo año empieza con el caso “Lava Jato” y el escándalo internacional de Odebrecht.

“Lava Jato” (en portugués, “auto-lavado”) es un escándalo de corrupción destapado en 2013 en Brasil, que ha revelado la inmensa red de sobornos en torno a la petrolera estatal PETROBRAS y grandes empresas constructoras brasileñas como Odebrecht, OAS, Andrade Gutiérrez y Camargo Correa para la licitación de obras públicas, para lo cual se pagó “coimas” a senadores, diputados, ministros, gobernadores y alcaldes vinculados al izquierdista Partido de los Trabajadores durante los gobiernos de Luiz Inacio Lula Da Silva y Dilma Rousseff. El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), el gran banco estatal brasileño, fue importante para favorecer con préstamos la expansión de las mencionadas empresas constructoras. Por supuesto, todo el dinero sucio era “lavado” a través de hoteles, lavanderías y estaciones de servicio y, después, transferido a bancos en el extranjero. Además, políticos brasileños extendieron esta red de pagos bajo la mesa a otros países para favorecer a las constructoras con licitaciones públicas y contratos.

Este “mega-escandalo” ha sacudido la política brasileña y evidenció cuán “podrido” está el empresariado brasileño. Hay políticos y empresarios presos o procesados penalmente. “Lava Jato” fue una de las causas de la destitución presidencial de Rousseff el año pasado.

Dentro de “Lava Jato”, Odebrecht (cuyo dueño está condenado en Brasil a diecinueve años de cárcel) admitió ante un tribunal de justicia en los Estados Unidos que pagó más de ¡1,000 millones de dólares! en sobornos a políticos y funcionarios públicos -mayormente, en América Latina- para asegurarse licitaciones públicas y contratos. Se giraba el dinero a bancos en el extranjero y hasta se corrompía a los ejecutivos bancarios para que cooperen. También se usaron bancos o empresas en “paraísos fiscales” para pagar los sobornos.

Odebrecht pagó sobornos en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. Exceptuando Brasil, donde pagó sobornos por cerca de 349 millones de dólares, la Venezuela bolivariana se llevó la mayor “coima”: ¡98 millones de dólares!.

En el Perú, Odebrecht confesó sobornos por 29 millones de dólares entre 2005 y 2014. Ha puesto en la mira los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, más la administración metropolitana de la entonces alcaldesa de Lima, Susana Villarán. Por supuesto, ha ensombrecido las obras públicas realizadas por Odebrecht, aunque no todas puedan haber entrado en el esquema corruptor. Cada caso es diferente y tampoco se podría rescindir todos los contratos vigentes con Odebrecht (sólo tres tienen “cláusula anticorrupción”) como quisieran ciertos políticos siempre demagogos, periodistas posando de “moralizadores” o conocidísimos abogados litigantes con alma de pleitistas.

Odebrecht y “Lava Jato” es una “prueba” para el Ministerio Público, el Poder Judicial, la Policía Nacional y el Congreso. Una “prueba” para el Perú.  

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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