Buena
pregunta, pero aclaremos primero quiénes conforman la oposición política.
Son
oposición quienes dentro o fuera del Congreso rechazaron que ese “aventurero”
llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de
2018 “estirara como plastilina” la Constitución de 1993 para decretar el 30 de
septiembre la disolución de la Cámara y convocar a comicios parlamentarios en
enero próximo. Entonces, ¿en qué anda esa oposición?.
En lo
personal, dando tumbos. Dije antes que la oposición debía emprender tanto una
batalla legal como una batalla política contra el “aventurero” y su Gobierno.
En cuanto a la batalla legal, algunos congresistas presentaron acción de amparo
o acción popular en el Poder Judicial contra el decreto supremo de disolución.
Por su parte, el Presidente del Congreso, encabezando la Comisión Permanente,
presentó la acción de competencias ante el Tribunal Constitucional contra la
“teoría de lo fáctico” para la cuestión de confianza y el decreto disolvente.
Antes de
finalizar el mes, los magistrados constitucionales debatirán la admisión a
trámite de la acción de competencias. Ahora, el propósito real no es la
restitución de la Cámara disuelta y la cancelación de la convocatoria electoral
(muy improbable) sino la declaración que el ordenamiento jurídico fue
violentado el 30 de septiembre y poder abrir causas civiles, penales y
administrativas contra los responsables.
La batalla
política es la decisiva. La oposición en la Comisión Permanente debiera, por un
lado, debatir y dictaminar los decretos de urgencia que el “aventurero” promulgue
(van cuatro) y, por otro lado, denunciar la inacción del Gobierno nacional y
cómo el (supuesto) “obstruccionismo” de la Cámara en los últimos 18 meses era una
“falsedad”. ¿Qué haría el “aventurero” si la Comisión Permanente es indisoluble?,
¿amenazar con denuncias penales?. Hasta ahora en las pocas sesiones, la
oposición ha perdido el tiempo parlando “tonterías”.
Por
supuesto, alistarse para la elección parlamentaria. Falta el pronunciamiento
oficial del Jurado Nacional de Elecciones para dilucidar si los congresistas
disueltos podrían participar en los comicios o la reforma constitucional
aprobada en el referéndum del año eliminando la reelección parlamentaria les
impediría.
Los
comicios de enero serían interesantes. Se rumorea que el fujimorismo pondría
como cabeza de lista en Lima a su lideresa, doña Keiko F., bajo prisión
preventiva. La ex congresista Verónika Mendoza podría encabezar la lista por
Cusco en una facción de izquierda radical, mientras en otra la encabezaría por
Lima el ex constituyente y ex diputado Enrique Fernández Chacón. “Rojos”
divididos, menor votación. Julio Guzmán, ex viceministro de Industria y PYMES, iría
por Lima con su novísimo movimiento político y el abogado, comentarista
deportivo y ex congresista Alberto Beingolea, sería cabeza de lista por Lima
con el Partido Popular Cristiano, etc. Nada de abstención, porque favorecerá al
“aventurero” en la obtención de “su” mayoría parlamentaria.
Todavía
habrá batallas por pelear.

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