En sesión de fervor patriotero y defensas cerradas,
el Congreso aprobó la declaratoria de “héroes de la democracia” a los militares
que en 1997 participaron en la operación “Chavín de Huántar”.
Ya recordamos los pormenores del operativo militar
internacionalmente alabado, que permitió rescatar a 72 rehenes que estaban en
las manos terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) dentro
de la residencia del embajador japonés en Lima. Aquel célebre suceso no está en
discusión ni las supuestas ejecuciones extrajudiciales tras el rescate y las
responsabilidades penales a los implicados (ninguno es comando fue denunciado)
que el Ministerio Público y el Poder Judicial deben resolver.
El fujimorismo más los oficialistas, el APRA, Acción
Popular y Alianza para el Progreso votaron a favor. Los “rojos” del Frente
Amplio votaron en contra, excepto uno que votó a favor. Otros se abstuvieron.
Un día antes, en el Patio de Honor del Palacio de Gobierno, el Presidente de la
República había homenajeado a los comandos. Se emocionó, pero su discurso se
oyó demagógico. La satisfacción del general José Williams, jefe de los comandos
(personalmente, un FALSO, pero ahora no explicaré por qué), era notoria. El
mismo día de la votación, Su Excelencia condecoró a los comandos. Me gustaron
las palabras de Valeria Valer, hija del teniente coronel Juan Valer, uno de dos
comandos fallecidos durante el rescate, al decir que “ganó el Perú, no Alberto Fujimori”.
¿Los comandos son héroes?. Lo dejo a criterio de
cada quien. Personalmente, un héroe es quien realiza una acción MAS ALLA del
deber, incluso arriesgando su vida. Los comandos cumplieron profesionalmente
con el deber encargado. El riesgo a la vida estaba dentro de la misión.
Tuvieron éxito. Se les aplaudió entonces y se les aplaudirá siempre por lo que
hicieron. Sus méritos sobran. A criterio propio y sin ánimo malicioso, de ahí a
la heroicidad falta.
Los comandos han sido declarados “héroes de la
democracia”, no “de la pacificación”. Este juego de palabras no es trivial. Ellos
enfrentaron a los remanentes emerretistas que secuestraron a rehenes por cinco
meses. Estos militares y otros, más policías y demás actores políticos y sociales
son los artífices de la “pacificación” del Perú al vencer el terrorismo del
MRTA y su rival en sangre, Sendero Luminoso.
“Héroes de la democracia” es otra cosa. Si aceptamos
que había una DICTADURA entonces o que ésta era sólo una operación militar de
rescate de rehenes (como tantas anteriores en los Estados Unidos, Gran Bretaña,
Francia o Israel), por qué “de la democracia”. Entonces no se trata del rescate
de 1997 sino de una derecha conservadora intentando hoy convertirse en “defensora
de la democracia” utilizando a sus nuevos “héroes de la democracia” y quien no
esté de acuerdo con unos y otros no es demócrata o, peor, es “pro-terrorista”.
MANIPULACIÓN POLITICA en la cual casi todos los políticos, intelectuales,
periodistas, etc., han caído.
Creo que esta decisión PURAMENTE POLITICA, al final,
no hará justicia a los comandos “Chavín de Huántar”.

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