19 de julio de 1977: paro nacional ("ESPECIAL")

Se cumplen cuarenta años del paro nacional de 1977 y conviene recordarlo.

El paro fue convocado por el “Comité Unitario de Lucha” (CUL), conformado por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y otros sindicatos como la Federación Gráfica del Perú, la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza, la Central de Trabajadores de la Revolución Peruana (CTRP) y la Confederación Campesina del Perú. Como el Estado poseía y controlaba la televisión, la radio y la gran prensa escrita, el paro fue convocado con panfletos y afiches. Hasta hoy es considerada la mayor huelga general en la historia reciente del Perú y la izquierda radical la recuerda orgullosa, pero hay muchos mitos al respecto.

Primero, no toda la izquierda radical apoyó el paro. Los convocantes eran los “rojos” y “rojimios” simpatizantes o comprometidos con la dictadura del general Juan Velasco Alvarado, quienes resintieron el cambio en 1975 por la “dictablanda” del general Francisco Morales Bermúdez y la paralización de las nacionalizaciones y la reforma agraria. El Partido Comunista pro-soviético y los velasquistas del Partido Socialista Revolucionario (PSR), por ejemplo. Al contrario, los maoístas de Patria Roja y los trotskistas no lo hicieron. Creían que no contribuía a crear las condiciones objetivas y subjetivas para iniciar la “lucha armada”.

Segundo, no fue un paro por la democracia o prontas elecciones. Las demandas del CUL eran gremiales: aumento salarial, estabilidad laboral, etc. Un año antes se había desmantelado el monopolio pesquero del conglomerado estatal PESCAPERU y muchos obreros sindicalizados en el Estado y diversos sectores económicos temían despidos. Ese mismo mes el ministro de Economía y Finanzas, Ramón Barua Alzamora, había decretado una nueva subida de precios y congelamiento de salarios para reducir el déficit fiscal y controlar la inflación. El paro tampoco originó la salida electoral, porque con el APRA y el Partido Popular Cristiano ya se había “pactado” la Asamblea Constituyente. Acción Popular se auto-excluyó. El paro sólo aceleró la transición democrática que Morales Bermúdez buscaba cuando se impuso a los militares velasquistas en 1976.

Por último, tampoco el paro fue tan masivo como se cree. En Piura, Trujillo, Chiclayo o Ica fue parcial. En Lima y Arequipa se sintió, pero no fue contundente. En Ayacucho, Cusco o Puno fue total. En ciudades como Iquitos, Puerto Maldonado o Tacna no se percibió. Hubo marchas, bloqueo de calles y avenidas y enfrentamientos con la Guardia Civil. También hubo detenidos por la Policía de Investigaciones. Los regímenes de excepción y los toques de queda que se decretaban desde 1976 sólo continuaron.

El paro nacional de 1977 fue trabajo de movilización popular de minorías muy activas e ideologizadas en medio de una crisis económica con fallidos planes de ajuste y mucho malestar social por nueve años de espadón militar. Por eso no pudo ser repetido en 2004, bajo un contexto político, económico y social muy diferente. Fue un suceso sin parangón y, tal vez, sin repetición.

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