“Doble moral” investigativa


Querido lector o querida lectora, ¿se ha percatado que hay algunas revelaciones de prensa estruendosamente “levantadas”, mientras otras son acalladas sigilosamente?. A eso llamamos "manipulación periodística" realizada por hombres y mujeres de prensa con “doble moral”.
 
Por ejemplo, las secciones políticas de noticias hablan de los “Cornejo-leaks”. Buscando semejanzas con los destapes del portal web Wikileaks y su creador, el periodista australiano Julian Assange, en 2010, los “Cornejo-leaks” no es otra cosa que los correos electrónicos privados y con dominio público interceptados por hackers de la rama peruana de Anonymous, esa pandilla mundial de delincuentes del ciberespacio.
 
Olvidando que la Constitución de 1993 protege el secreto de las telecomunicaciones y el Código Penal de 1991 sanciona a quienes lo violen, ciertos periodistas sin ética (supuestos “moralizadores”) justifican cualquier ilegalidad por el “interés público”, que interpretan como se les viene en gana. Estos periodistas están convencidos que René Cornejo, el ex Presidente del Consejo de Ministros, era un lobbista consumado y que el Gobierno nacional está “capturado” por intereses empresariales. Insisten que el Ministro de Energía y Minas intercedió ante PERUPETRO para que extienda un contrato de explotación a la petrolera noruega INTEROIL por diez años, porque trabajó externamente para esa empresa tiempo atrás. “¡Conflicto de intereses!”, gritan los periodistas inquisidores. Curioso caso de conflictos de intereses, donde el lobbista no se beneficia de la gestión y la empresa tampoco obtiene lo que quiere, porque la extensión sólo fue por un año.
 
No es “moralización”. A esta “argolla periodística” no le interesa que supuestos delitos cometidos sean investigados y sancionados por el Ministerio Público y el Poder Judicial, no. Solamente, les interesa mancillar nombres y destruir reputaciones por vanidad personal, simpatías ideológicas o mecenazgo de sus patrones. De ahí que hagan burla de la indignación del Presidente de la República por esta primicia amarillista.
 
Por el contrario, la reciente denuncia del diario El Comercio sobre actores o músicos que habrían sido beneficiados con contratos de trabajo en la Municipalidad Metropolitana de Lima por haber apoyado la campaña del NO para la consulta popular de revocatoria del mandato de la alcaldesa Susana Villarán. Según información del Ministerio de Economía y Finanzas, los actores Mónica Sánchez, Christian Thorsen, Gustavo Bueno y Magaly Solier; la coreógrafa María Paz “Pachi” Valle Riestra; los cantantes William Luna, Julio Andrade, Amanda Portales, Eusebio ‘Chato’ Grados y Julio Pérez (el vocalista de la banda de rock La Sarita) y la periodista Claudia Cisneros recibieron miles de nuevos soles. 
 
Todos los señalados han rechazado las acusaciones, pero la “rosca” periodística inquisidora, muy amiga de Villarán, se han encargado de “desinflar” la noticia, como hicieron antes con otras noticias de corrupción en la administración metropolitana.
 
Aplausos para amigos, “moralización” para enemigos.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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