Diálogo fallido


Convocados por la Presidenta del Consejo de Ministros, al Palacio de Gobierno asistieron dirigentes de distintos partidos políticos para dialogar con el Presidente de la República.
 
Acudieron raudos Perú Posible (el líder “sano y sagrado” está ocupado en sus líos judiciales), Acción Popular (duro con los ministros, suave con Su Excelencia), Solidaridad Nacional, el minúsculo izquierdista “Frente Amplio”, Alianza para el Progreso (cuyo líder norteño parece más caudillo decimonónico que político postmoderno) y el Partido Popular Cristiano: todos con varios escaños en el Congreso. Además, para demostrar que la tradición cortesana-virreinal en el Perú no ha muerto, acudieron partidos con 1 escaño como Somos Perú, PPS (otrora Cambio 90) y el Partido Humanista, sin contar quienes ya no tienen representación parlamentaria como Unión por el Perú o algunos que aspiran a tenerla. Faltaron el APRA (el “jefazo” y su cohorte ya sienten que nadie es digno de dialogar con ellos), el fujimorismo y Restauración Nacional, pero no creo que al último lo echaran de menos.
 
¿Qué iban a dialogar?. Lo sensato hubiese sido sobre temas urgente para el país que requieran votación en el Congreso como reforma electoral, seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción, pero tras seis horas de reunión el Presidente de la República únicamente anunció que se evaluará subir el salario mínimo (anuncio populista) y se “reorganizará” en 180 días la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), a propuesta de la Primera Dama de la Nación y jefa del oficialista Partido Nacionalista, pero que ensombrece más las denuncias periodísticas sobre supuesto “reglaje” a políticos.
 
¿Sirvió de algo el “diálogo”?. No, pero Su Excelencia ha convocado otro para el próximo mes. Muchos sucesos pueden ocurrir hasta marzo (como en Pichanaki, Chanchamayo, Junín, por supuesta “contaminación” en actividades exploratorias de la petrolera multinacional Pluspetrol, donde el “rojerío” violentista causó muertos y heridos), pero creo que se repetirían los mismos asistentes y ausentes. Entonces, ¿el Gobierno nacional se benefició del “diálogo”?. Tampoco, porque la aprobación del Presidente de la República sigue baja a 18 meses de dejar el cargo y poca gente tenía expectativas por resultados positivos y concretos. ¿El APRA y el fujimorismo se beneficiaron no asistiendo?. Pese a que el periodista Hugo Guerra (quien hace rato viste la camiseta aprista) califique la reunión palaciega de “farsa” o “estafa” y crea que fue un acierto del “jefazo” no haber ido, el APRA no ha ganado nada considerando las elecciones generales del siguiente año. Aunque le duela al periodista Pedro Salinas, según la última encuesta de CPI, la lideresa fujimorista continúa encabezando la intención de voto presidencial y hasta vencería en segunda vuelta electoral con 50% al candidato vitalicio aprista, principal oponente que obtendría 18%. Obvio, falta mucho tiempo.
 
Si alguien durante otro quinquenio presidencial hablara de diálogo, hay que preguntar: con quiénes, por qué y para qué. Si no, será otro diálogo fallido.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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