MOVADEF, el “cuco” fujimorista

Primero de mayo. Día Internacional del Trabajo. Sindicalistas marcharon por el centro de Lima. Con sus banderolas y pancartas. Contra la globalización y el “neoliberalismo salvaje”, etc.

Sin embargo, esta vez asomaron banderolas y pancartas del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), la facción “acuerdista” de Sendero Luminoso, dentro del Frente por la Unidad y Defensa del Pueblo Peruano (FUDDEP), con el rostro del viejo líder senderista Abimael Guzmán, preso por terrorismo. Efectivos de la Policía Nacional custodiaban la marcha para mantener el orden público, como siempre lo hacen.

El suceso causó revuelo en la opinión pública. Según el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, las víctimas del terrorismo senderista entre 1980 y 2000 fueron más de treinta y siete mil. Aún es tema sensible. Lo saben los fujimoristas, quienes enfilaron la puntería al Ministerio del Interior, a quien culpan por la marcha y la “apología al terrorismo”.

En 2003 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional buena parte de los decretos-leyes “antiterroristas” de 1992. De inmediato el Congreso autorizó al gobierno de Alejandro Toledo aprobar una nueva legislación antiterrorista por decreto legislativo. Incluido el delito de “apología al terrorismo”, que antes había sido muy susceptible de discrecionalidad.

La jurisprudencia constitucional determinó que cualquier expresión favorable sobre un acto terrorista o su autor no constituía delito de apología, excepto si: a) la exaltación se refiera a un acto terrorista ya realizado, b) la apología se refiera a la persona que cometió el delito y tenga condena con sentencia firme, c) el medio utilizado por el apologista sea capaz de lograr la publicidad exigida por el delito, y d) la incitación afecte las reglas de pluralidad, tolerancia y búsqueda de consenso. A la Policía Nacional le hubiera sido difícil determinar por sí sola si la marcha del MOVADEF era o no “apología al terrorismo”, por lo cual los líderes fueron denunciados penalmente.

Exigir (como la periodista Milagros Leiva) que los policías arrestaran a los marchantes y los llevaran a la comisaría, aunque el fiscal pudiese no pedir al juez prisión preventiva ni abrir investigación alegando “libre expresión” (hasta el MOVADEF tiene libertad de expresión) y arriesgándose los policías a denuncias penales por “abuso de autoridad”, es hacer el juego a los fujimoristas, quienes gustan posar de duros, durísimos, contra el terrorismo. Por eso quieren interpelar al Ministro del Interior en la Cámara y hasta censurarlo.

Si al fujimorismo preocupa tanto el MOVADEF, ¿por qué -por ejemplo- no da la pelea ideológica dentro de las universidades estatales, donde sabemos que estos herederos senderistas están allí y el APRA, el Partido Popular Cristiano y Acción Popular se retiraron hace mucho tiempo?. A los fujimoristas les conviene el “cuco” del MOVADEF para señalar que quien no sea duro, durísimo, como ellos, es “pro-terrorista”.

Terrorismo nunca más y la dicotomía MOVADEF-fujimorismo, jamás.

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