Inmediatamente, alguien jura como
nuevo o nueva titular del Ministerio del Interior empiezan las críticas del
sociólogo Fernando Rospigliosi, quien no para hasta que el blanco de sus
ataques renuncia voluntariamente o el Poder Ejecutivo le pide la renuncia.
Rospigliosi posee cierto
prestigio intelectual y siempre es buscado por la televisión, radio o prensa
escrita para que opine sobre terrorismo, narcotráfico, seguridad ciudadana o
las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Goza de la amistad de influyentes
hombres y mujeres en los medios de comunicación. Gracias a su imagen académica,
sus declaraciones altisonantes y sus contactos mediáticos, a Rospigliosi nunca
le falta tribuna para hablar.
Este año 2014 Rospigliosi apunta
su artillería verbal contra el general Daniel Urresti, actual Ministro del
Interior. A Urresti (el ministro más popular del gabinete) lo ha tildado desde
payaso hasta farsante. Sin embargo, ¿quién es Rospigliosi y por qué es azote de
quien encabece el Ministerio del Interior?.
Egresado de la Pontificia
Universidad Católica del Perú en la década de 1970, trabajó como redactor y
columnista de la revista Caretas. Inicialmente, “rojo” maoísta, la violencia
terrorista y el desastre económico de la década de 1980 cambiaron las ideas de
Rospigliosi hasta conducirlo al pensamiento liberal. Por eso respaldó
entusiasmado la candidatura presidencial del escritor Mario Vargas Llosa para
las elecciones generales de 1990.
A partir del golpe de estado del
05 de abril de 1992, Rospigliosi se convirtió en tenaz opositor a la dictadura
de Alberto Fujimori y colaborador para el retorno a la democracia en el año
2000. Entre 2006 y 2011 atacaba al gobierno de Alan García. En las últimas
elecciones generales, no vio con “malos ojos” a la candidata que rivalizó con
el Presidente de la República.
No obstante, en 2001 el gobierno
de Alejandro Toledo nombró a Rospigliosi como Ministro del Interior. Ocupando
ese cargo entró en dimes y diretes con el entonces congresista Jorge Mufarech e
impulsó una “reforma policial”, que no se materializó. Su torpe desempeño durante
la revuelta de Arequipa (el “Arequipazo”) al año siguiente causó su caída. En
2003 la ex senadora Beatriz Merino juró como Presidenta del Consejo de Ministros
y llevó a Rospigliosi de vuelta al Ministerio del Interior.
Rospigliosi redujo de cinco a
tres años los estudios en las escuelas policiales, permitió que todo policía
pudiera imponer multas de tránsito, quiso reorganizar la Inspectoría General de
la Policía Nacional y creó el “Escuadrón Verde”, un grupo elite policial que
aún existe. Una revuelta estudiantil en Puno en 2004 ocasionó un par de
muertos, porque Rospigliosi rehusó enviar más policías que ayuden a los
militares para restablecer el orden interno. Por eso el Congreso lo censuró
obligándolo a renunciar. Para su vergüenza, ha sido el único ministro censurado
bajo la Constitución de 1993.
Desde entonces Rospigliosi
critica todo lo que hagan sus sucesores en el cargo. Para quien escribe, es un
resentido, pero juzgue usted.

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