Recientemente, hubo un paro del transporte público de pasajeros en Lima y Callao.
Los convocantes que más de 70% de vehículos no circule. Había aglomeración de personas en paraderos, pocos vehículos y comprensión por los motivos de la protesta: cada vez más choferes asesinados a manos del crimen organizado. Bandas delincuenciales que extorsionan y encargan asesinar si las empresas no les “pagan cupos”, como ya sucede en otros rubros y fuera de Lima.
El paro no era por demandas propias del rubro transporte sino por seguridad. Sin embargo, las reacciones del malogrado Gobierno nacional fueron inauditas. El Ministro de Transportes y Comunicaciones “minimizó” la protesta. Se reunió un día antes con dirigentes “gobierneros” y aseguró públicamente que no habría paro. Después dijo que había sido un “fracaso”.
El alfeñique Presidente del Consejo de Ministros también “minimizó” el paro. El lambiscón Ministro de Educación preguntó públicamente “¿Cuál paro?”. Por supuesto, la repudiada Presidenta de la República se burló del paro, regañó a los manifestantes, “se lavó las manos” respecto al crimen organizado y pidió “comprensión” para su Gobierno. Antes el nuevo Director General de la Policía Nacional, quien sólo ve el mundo en clave “terrorismo”, había asumido su cargo no diciendo ni pío sobre la extorsión y el sicariato. Los sectores “de derecha”, que aún sostienen políticamente a Su Excelencia en el putrefacto Congreso (la tentación por alejarse de ella va creciendo), niegan el crimen organizado o lo minimizan. Incluso hay quienes pretenden culpar al Ministerio Público y el Poder Judicial, mientras claman por una “reforma”: una reforma al sistema de administración de justicia que favorezca sus intereses políticos o defensas legales personales.
La Presidenta de la República, sus ministros y sus socios “de derecha” no se compadecen por las personas a quienes los criminales les han asesinado, les han causado dolor a sus seres queridos y han arruinado sus vidas. Como mucho, son cifras estadísticas. Por ejemplo, el abogado Aldo Mariátegui, un portavoz de los sectores “de derecha” peruanos, columnista del diario Perú21 hace más diez años, no ha escrito en ningún artículo de opinión una sola palabra sobre las extorsiones y el sicariato.
¿Qué esperar de individuos que alentaron la “amnistía” para militares y policías violadores de derechos humanos o criminales de lesa humanidad durante la lucha antiterrorista, entre 1980 y el año 2000?, ¿qué esperar de personajes que desean la renuncia de Perú al Sistema Interamericano de Derechos Humanos?, ¿qué esperar de seres que no ven la Constitución de 1993 como un texto para garantizar derechos y libertades de todos sino como un “trofeo ideológico”?, ¿qué esperar de unas “sanguijuelas” que ya solo viven para extraer dinero público?.
Como
sucedió en México, Colombia y Ecuador, cuando el crimen organizado comience a
matar políticos (a los criminales no les importa los símbolos partidarios o las
ideologías), ahí recién los indolentes se horrorizarán y querrán hacer algo. Tal
vez para entonces sea tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario