Octubre políticamente intenso ("ESPECIAL")


Empezó octubre, aparece un sol primaveral y estamos cargados de hechos políticos.

A contrapelo de incrédulos y los fujimoristas cumpliendo a regañadientes, el Congreso aprobó finalmente las cuatro iniciativas de reforma a la Constitución de 1993 para que el Jurado Nacional de Elecciones convoque a referéndum el 09 de diciembre. Primero la Cámara aprobó la nueva composición del Consejo Nacional de la Magistratura. Después “constitucionalizar” la regulación sobre financiamiento a partidos políticos. Por último, volver a la bicameralidad y prohibir la reelección parlamentaria inmediata.

Sobre la bicameralidad, será un Senado de 50 integrantes y una Cámara de Diputados de 130. Los distritos electorales quedarán para una ley y habrá un “candado” de 0,45% del presupuesto público. El diseño es superior a la bicameralidad de la Constitución de 1979, con reparos. Respecto a la no-reelección, no hay certeza si aplicaría a los actuales congresistas o los futuros senadores y diputados. El Presidente de la República obtiene otra victoria política. Quedará votar SI o NO a las cuatro preguntas del referéndum.

Mientras, la campaña para las elecciones municipales y regionales finaliza. Para la Alcaldía de Lima, últimas encuestas de IPSOS, DATUM y CPI ubicaban primero al ex ministro del Interior, Daniel Urresti. En segundo lugar, cerca, hay empate técnico entre el ex congresista Renzo Reggiardo y el alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz, quien despuntó en las recientes semanas. El ex alcalde de Lima, Ricardo Belmont, quedó relegado en la preferencia electoral. Puede ser que el ex congresista Alberto Beingolea, quien tuvo buena participación en el último debate municipal, suba. No obstante, Urresti podría cambiar el panorama electoral con su fallo en segunda instancia del Poder Judicial por el caso Hugo Bustíos de 1988. Veremos.

Finalmente, el Poder Judicial sorprendió al país con la anulación al indulto humanitario que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski otorgó al ex dictador Alberto Fujimori en diciembre pasado, quien fue condenado en 2009 a 25 años de cárcel por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta de 1991 y 1992, respectivamente. La pena era contabilizada desde 2006 cuando fue extraditado desde Chile. Su salud era delicada, pero tenía una apacible estancia en una prisión policial medianamente cómoda para él. Fue indultado el año pasado y defensores de derechos humanos fueron a la justicia supranacional, pero acabaron en un “control de convencionalidad” del Poder Judicial.

El juez que ha anulado el indulto y ordenado el encierro del ex dictador habla de “irregularidades en el acta de la junta médica” que examinó a Fujimori, falta de “imparcialidad” de uno de los médicos de la junta, que el ex dictador no padece enfermedad terminal, la rapidez en el trámite de indulto (la Corte Interamericana de Derechos Humanos rechazó el argumento del “indulto express”) y que la “fundamentación y justificación” del indulto es “incompatible” con la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969. Discutible.

Lagrimas por allí, gritos por allá, pero la defensa de Fujimori puede apelar y subir a una segunda instancia. Incluso llegar a un recurso de casación. También presentar un hábeas corpus y dejar el camino para un recurso de agravio constitucional ante el Tribunal Constitucional.

Parece que, políticamente, octubre seguirá intenso.


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