En la semana que el Ministerio Público solicitó al
Poder Judicial la detención preliminar del ex presidente de la República, Pedro
Pablo Kuczysnki (una “irregularidad” para analizar en otro artículo), el diario
Perú21 publicó una singular encuesta
Una encuesta de opinión de DATUM Internacional sobre
una lista de “políticos presidenciables”. O sea, a quienes los encuestados
desearían ver como candidatos presidenciales en las elecciones generales de
2021. Quien propuso un nombre no necesariamente votaría por alguno de ellos. Creo
sólo los quieren ver en campaña.
¿Quiénes son los “presidenciables”?. Primero, George
Forsyth, hijo del diplomático Harold Forsyth, ex futbolista, esposo de la
actriz Vanessa Terkes y Alcalde de La Victoria, quien ha ganado notoriedad por
su lucha contra la venta ambulatoria en el emporio comercial de Gamarra.
En segundo lugar, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz. A
diferencia de Forsyth, hasta ahora Muñoz no tiene avances ni rumbo de acción.
Ha desperdiciado su tiempo en ceremonias de presentación, juramentación,
condecoración o recepción. Al momento, anunció la ampliación de las rutas
troncales del Metropolitano, desde Comas hasta Carabayllo, y el relanzamiento
de la concesión vial entre Barranco y Villa El Salvador.
Después, Salvador del Solar, actor, director cinematográfico
y Presidente del Consejo de Ministros. Hasta el momento su único logro es el “desbloqueo”
de la carretera que camiones de la empresa minera china MMG utilizan para
transportar cobre, bloqueada por comuneros durante más de dos meses.
Después vienen Raúl Diez Canseco, ex diputado y ex
ministro de Comercio Exterior. Continúan el abogado, comentarista deportivo y
ex congresista Alberto Beingolea y Susel Paredes, abogada, gerente de
Fiscalización de La Victoria (colaboradora de Forsyth) y activista social. Por
último, el empresario Roque Benavides, ex presidente de la Confederación
Nacional de Instituciones Empresariales Privadas, CONFIEP.
¿Qué tienen en común todos?. 1. Son rostros no muy
conocidos en la política peruana satisfaciendo la “pulsión renovacionista” de
la ciudadanía (hemos renovado tanto la política que ya no la reconocemos) y sin
cuestionamiento ético hoy. 2. También encarnan la democracia restaurada en 2001
y (Paredes con algunos reparos) el modelo económico heredado de la década de
1990. Nada más. No los une la juventud, la experiencia en la administración
pública, la tendencia política ni las trayectorias personales.
¿Qué podemos entender?. Ante el descrédito de los
principales políticos, la ciudadanía desea otros para poder elegir. No
obstante, la nueva oferta política sería tan “improvisada” como la actual y la
demanda lo resentiría como ahora. La curvatura del círculo.
Nota aparte: el Congreso alucina con su
insistencia con la ley que promueve el uso de la bicicleta. No sólo generaría
costos adicionales al Estado y el sector privado sino expondría a peligros a
los ciclistas por la falta de infraestructura ciclo-vial y la delincuencia
común u organizada. Será una norma legal para el papel.

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