Hacía tiempo Perú no enfrentaba serias amenazas internas y externas.
En el distrito limeño de La Victoria, una turba de vecinos y comerciantes, conformada por peruanos, agredió físicamente a varios moto-taxistas venezolanos e incendió sus vehículos. Los agresores se justificaron alegando que son víctimas de “extorsiones” por criminales venezolanos y, ante la inacción de las autoridades, recurrieron a la justicia “por cuenta propia”. Posteriormente, circularon volantes impresos imponiendo un ultimátum: todos los criminales venezolanos tenían 72 horas para abandonar La Victoria o serían “ajusticiados”.
La criminalidad organizada se mezcla con la xenofobia. A las pocas horas, un vídeo empezó a difundirse en redes sociales: eran catorce hombres encapuchados, empuñando armas de guerra. Uno de ellos, quien sería el líder, amenazó que, si no cesaban los actos xenofóbicos contra los trabajadores venezolanos en el distrito, comenzarían a matar moto-taxistas peruanos. Para la Policía Nacional, el vídeo es auténtico y quienes aparecen en las imágenes son un “comando” integrante de la banda criminal transnacional el “Tren de Aragua”, oriunda de Venezuela y poseedora de nexos con la dictadura de Nicolás Maduro.
Estos hechos alarman a la opinión pública. En coordinación con fiscalías penales, la Policía Nacional ha desplegado operativos de vigilancia en La Victoria para evitar nuevos actos violentos. El Alcalde de La Victoria quiere que el Gobierno nacional extienda el Estado de Emergencia a su distrito. Pretextando la xenofobia, el “Tren de Aragua”, cuyos negocios ilícitos van desde micro-comercio de drogas hasta proxenetismo pasando por sicariato y extorsión, puede nutrir sus filas con venezolanos marginados. Si esta banda criminal se hiciese más fuerte en Perú, sería más difícil de enfrentar, como sucede en Ecuador o Chile.
Por otro lado, a consecuencia de la invasión militar israelí a la Franja de Gaza que tiranizan los terroristas islamistas pro-iraníes de Hamas, responsables del abominable acto terrorista del 07 de octubre, Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Israel. A su vez, hace un par de meses Bolivia firmó un memorándum de entendimiento con Irán.
Hace tiempo Irán expande su influencia en América Latina. Cuba, Venezuela y Nicaragua son sus principales aliados. México, Honduras, Colombia, Brasil, Chile y Argentina “coquetean” con Irán, pero Bolivia ha forjado una estrecha cooperación con la teocracia islámica iraní, que proclama la destrucción de Israel y el “Occidente infiel”. Para el experto en seguridad boliviano Joseph Humire, radicado en los Estados Unidos, hay riesgo que la embajada boliviana en Teherán reparta pasaportes bolivianos a terroristas islamistas pro-iraníes provenientes de Líbano, Siria, Iraq, la Cisjordania palestina o la Franja de Gaza. Por las normas de la Comunidad Andina de Naciones, quienes tengan pasaporte boliviano pueden ingresar a Perú sin necesidad de visado. Sin quererlo, Perú podría convertirse en punto de paso para terroristas islamistas venidos del Medio Oriente. Ojo: la embajada boliviana en Lima es la legación concurrente de Irán para Perú. Aunque Perú tiene relaciones diplomáticas con Irán, sólo hubo embajada en Teherán entre 1977 y 1978 durante el reinado absolutista del Sha pro-occidental.
Además, Bolivia insiste (obsesivamente) en su pretensión de la “salida soberana al mar”, cuyo acceso si no fuese por Chile, sería por Perú. La teocracia islámica iraní, experta en represión, propaganda política y agitación, puede colaborar con los intereses geopolíticos bolivianos.
Parece se
avecinan tiempos duros para Perú.
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