Cerdo hecho jamón

 

Tras su último viaje al extranjero, al alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, futuro candidato presidencial -y senatorial-, no le quedarán deseos de viajar en el corto plazo.

Primera parada fue España. López Aliaga se reunió en Madrid con integrantes “ilustres” de la comunidad peruana allá. Hubo una cena de la “Fundación Lima”, asociación civil sin fines de lucro ligada a la Municipalidad Metropolitana de Lima. A la selecta cena, cuyo costo por plato fueron diez mil euros, acudieron el ex diputado y pre-candidato presidencial Alfredo Barrenechea y el cantante Raúl Romero. También fue el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Sin embargo, el evento fue ensombrecido por la presencia del polémico monseñor Juan Luis Cipriani, sancionado por el Vaticano a consecuencia de señalamientos sobre “pedofilia”, pese a lo que digan en Perú sus defensores “de derecha”. Era difícil que Cipriani, quien hace tiempo vive en España, no acudiera: su hermano Javier preside la “Fundación Lima”.

López Aliaga viajó a España, además, para participar en la Cumbre Europa Viva 2025, un foro derechista organizado por el partido político VOX, que antes era “liberal-nacionalista” y ahora es “populista-nacionalista”. Ahí López Aliaga se despachó todo lo que quiso con su trillado discurso anti-izquierdista. No obstante, fue buscando la anhelada fotografía junto al presidente argentino Javier Milei, que le beneficie en la campaña electoral. Debido a la complicada situación política y económica en Argentina, Milei no viajó. A López Aliaga no le sirve una fotografía con Santiago Abascal, líder de VOX. En Perú casi nadie conoce a Abascal.

López Aliaga iba a ir al Vaticano. Había anunciado días atrás que tenía audiencia privada con el papa León XIV, quien -como sabemos- tiene nacionalidad peruana. La solicitud de audiencia privada con el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica debe presentarse ante la Nunciatura Apostólica. Todo ansioso, López Aliaga no esperó la respuesta y fue impactante enterarse que Su Santidad no lo recibiría. Después pidió audiencia pública, ante la Secretaría de Estado. Como así no conseguiría una fotografía junto al Papa, desistió. Entonces hizo berrinche: denunció una “maniobra diplomática” para perjudicarlo. ¿Quiénes estarían detrás?. Desde la repudiada Presidenta de la República (¿?) hasta los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz. Por supuesto, el periodista Gustavo Gorriti, la “bestia negra” de los extremistas “de derecha” en Perú.

Como en el Vaticano no lo querían, López Aliaga decidió adelantar el itinerario de viaje e ir a los Estados Unidos. Tenía audiencia en el proceso judicial en Washington DC contra la concesionaria vial Rutas de Lima, que López Aliaga sueña con “cargársela”. Decir que él y sus abogados hicieron el ridículo ante la jueza es poco: dieron pena. López Aliaga sigue sin entender que los contratos, la palabra empeñada por escrito, se respetan y la justicia en los países desarrollados los hacen respetar cabalmente.

A López Aliaga le quedan tres semanas para renunciar y postular. Mejor que lo haga ya.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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