“Mega-venganza”, “mega-desastre”, “mega-ridículo”


El Poder Judicial anuló el informe final de la “mega-comisión” del Congreso encargada de investigar actos de corrupción durante el gobierno de Alan García, entre los años 2006 y 2012.
 
La “mega-comisión” ha sido la única comisión investigadora de la historia parlamentaria en investigar personas, no sucesos. El único antecedente cercano ocurrió en 2001 cuando el Congreso formó una comisión para investigar la “tragedia de Mesa Redonda” (el voraz incendio que consumió gran parte del Mercado Central en Lima, causando muchísimas muertes), convertida en una comisión investigadora del alcalde de Lima, Alberto Andrade.
 
El congresista Sergio Tejada, presidente de la “mega-comisión”, no quiso oír las advertencias judiciales ni las recomendaciones de la Defensoría del Pueblo: nadie puede ser juzgado o juzgada por tribunales especiales ni comisiones ad hoc, porque es contrario al debido proceso. El juez, a quien ahora acusan de prevaricato, resolvió que nadie puede ser investigado o investigada indefinidamente o sin saber qué se le investiga, por qué se le investiga o para qué se le investiga. Lo contrario es atentar contra los Derechos Humanos.
 
El principal investigado por la “mega-comisión” acusó de persecución política y venganza al Presidente de la República. No, Tejada ha sido un instrumento de sectores políticos y sociales rabiosamente opositores del gobierno de Alan García, enemigos del APRA, auto-considerados “progresistas” o “reformistas” e intolerantes contra quienes no son “políticamente correctos”. Sectores como el Instituto de Defensa Legal, la abogada Rosa María Palacios o el economista Augusto Álvarez Rodrich. Sectores tan cegados por el odio que no se percataron de la torpeza de la “mega-comisión”.
 
Acá no se trata de impunidad como gritan estos falsos moralizadores. En 1991 los diputados Fernando Olivera, Lourdes Flores Nano, Pedro Cateriano, Fausto Alvarado y Jorge Baca Luna sí realizaron una investigación medianamente seria. A pesar del ridículo que hicieron viajando a los Estados Unidos para una audiencia senatorial, donde fueron despreciados por el senador John Kerry (hoy Secretario de Estado bajo la administración Barack Obama), la Cámara de Diputados acusó ante el Senado al investigado, los senadores elevaron la acusación ante la Corte Suprema de Justicia y los vocales terminaron declarando que no había lugar a juicio. Sucedió el golpe de estado del 05 de abril de 1992, se anuló la sentencia judicial, se reabrieron las investigaciones y el -nuevamente- investigado debió exiliarse en Colombia para salvar su vida e integridad física.
 
Tejada ha querido remediar el daño diciendo que solicitará a la Cámara la reactivación de la “mega-comisión” para “subsanar” errores (¿mea culpa?), denunciando una supuesta red de corrupción dentro de la empresa estatal SEDAPAL y acusando de desviar dinero a cuentas bancarias de las islas Gran Caimán a un funcionario, que no es aprista y fue nombrado por el gobierno de Alejandro, 2001 a 2006.
 
En fin, el circo acabó y el espectáculo no mereció aplausos.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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